Día 5 de 9
Quinto día — Por los mayores solos
Oración de todos los días
Santa Ana y san Joaquín,
abuelos del Señor:
vosotros esperasteis mucho y no perdisteis la fe.Enseñadnos a esperar así.
Bendecid a los mayores de esta familia
y a los que aguardan un hijo.
Amén.Lectura del día
17 Mi boca predicará tu justicia todo el día, y la salud que de ti viene. Aunque no sé contarlas, 18 entraré a decir las proezas del Señor: de tu justicia sin igual, Señor, haré memoria. 19 Tú, oh Dios, fuiste mi maestro desde mi tierna edad; y yo publicaré tus maravillas que he experimentado hasta ahora 20 Y tú, oh Dios, en mi vejez y edad decrépita no me desampares: a fin de que anuncie el poder de tu brazo a toda la generación que ha de venir;
Meditación del día 5
Muchos viven solos o en residencias, y pasan semanas sin una visita.
«En mi vejez no me desampares.» El salmista es alguien que ha vivido mucho, que aprendió de Dios desde niño y que ahora, con el cuerpo cansado, teme quedarse solo. No pide grandes cosas: pide no ser olvidado.
Ese miedo tiene hoy direcciones concretas. El señor que vive solo en un tercer piso sin ascensor y no baja a la calle desde hace meses. La abuela de la residencia a la que la familia visita en Navidad y en su cumpleaños. El viejo del pueblo cuyos hijos se fueron todos a la ciudad o al exterior. Muchos pasan días sin hablar con nadie.
La petición de hoy es muy práctica: llamar sin que te lo pidan. No hace falta una gran visita; una llamada de diez minutos los martes cambia una semana. Y si tienes un vecino mayor, toca la puerta de vez en cuando. A lo mejor eres la única voz que va a oír ese día.
Petición
Acordaos de los ancianos que nadie visita.
Y dadme el hábito de llamar a los míos sin que me lo pidan.
Amén.Oración final
Santa Ana y san Joaquín,
que merecisteis tener por hija a la Madre de Dios:
rogad por nuestras familias.Por los abuelos que sostienen esta casa,
por los que esperan un hijo
y por los mayores que hoy están solos.
Amén.
Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.