Día 3 de 9

Tercer día — Criar y educar

  1. Oración de todos los días

    Santa Ana y san Joaquín,
    abuelos del Señor:
    vosotros esperasteis mucho y no perdisteis la fe.

    Enseñadnos a esperar así.
    Bendecid a los mayores de esta familia
    y a los que aguardan un hijo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 2,46-52

    46 Y al cabo de tres días de haberle perdido, le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, a quienes escuchaba y preguntaba. 47 Y cuantos le oían quedaban pasmados de su sabiduría y de sus respuestas. 48 Al verle, pues, sus padres quedaron maravillados: Y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira cómo tu padre y yo, llenos de aflicción, te hemos andado buscando. 49 Y Él les respondió: ¿Cómo es que me buscabais? ¿No sabíais que Yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre?. 50 Mas ellos por entonces no comprendieron el sentido de su respuesta. 51 En seguida se fue con ellos, y vino a Nazaret: y les estaba sujeto. Y su madre conservaba todas estas cosas en su corazón. 52 Jesús entretanto crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres. Ministerio de Juan Bautista
  3. Meditación del día 3

    Criaron a una niña que dijo sí a Dios. Educar es preparar a alguien para decisiones que no vamos a poder tomar por él.

    María y José pasan tres días buscando a Jesús, angustiados, y cuando lo encuentran él les contesta algo que no entienden. Es la primera escena del Evangelio en que un hijo empieza a tener su propio camino, y los padres se quedan desconcertados. María no lo resuelve con un regaño: guarda todo en el corazón.

    La tradición imagina a Ana y Joaquín educando a María. No sabemos cómo lo hicieron, pero sí sabemos el resultado: una muchacha capaz de decir que sí a algo enorme sin consultarles. Eso es lo que hace una buena crianza, aunque a los padres les dé vértigo.

    Educar tiene dos tentaciones opuestas. Una es controlar cada paso, hasta que el hijo no sabe decidir solo. La otra es desentenderse y llamarlo libertad. Entre las dos está el trabajo diario de enseñar, poner límites, explicar por qué y, llegado el momento, dejar ir. Si hoy te toca soltar, recuerda que soltar no es dejar de querer.

  4. Petición

    Ayudadnos a educar sin asfixiar
    y a soltar a tiempo.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Ana y san Joaquín,
    que merecisteis tener por hija a la Madre de Dios:
    rogad por nuestras familias.

    Por los abuelos que sostienen esta casa,
    por los que esperan un hijo
    y por los mayores que hoy están solos.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.