Día 1 de 9
Primer día — Los que esperaron
Oración de todos los días
Santa Ana y san Joaquín,
abuelos del Señor:
vosotros esperasteis mucho y no perdisteis la fe.Enseñadnos a esperar así.
Bendecid a los mayores de esta familia
y a los que aguardan un hijo.
Amén.Lectura del día
9 Y después de haber comido y bebido en Silo, levantóse Anna; y estando el Sumo sacerdote Helí sentado en su silla, o audiencia, delante de la puerta del templo o Tabernáculo del Señor, 10 vino Anna con el corazón lleno de amargura, y oró al Señor derramando copiosas lágrimas, 11 e hizo un voto diciendo: Señor Dios de los ejércitos, si te dignares volver los ojos para mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no olvidándote de tu esclava, dieres a tu sierva un hijo varón, le consagraré al Señor por todos los días de su vida, y no pasará jamás navaja por su cabeza. 12 Como repitiese muchas veces sus ruegos 1 SAMUEL delante del Señor, Helí estuvo observando el movimiento de sus labios; 13 porque Anna hablaba sólo en su corazón; por manera que únicamente movía sus labios, pero no se le oía ni siquiera una palabra. Y así Helí la tuvo por ebria, 14 y le dijo: ¿Hasta cuándo durará tu embriaguez? Vete a digerir un poco el vino de que estás llena. 15 Respondióle Anna: No es, mi señor, lo que decís; la verdad es que yo soy una mujer afligidísima; y no es que haya bebido vino, ni cosa que pueda embriagar, sino que estaba derramando mi corazón en la presencia del Señor; 16 no tengas a tu sierva por alguna de las hijas licenciosas de Belial; porque sola la vehemencia de mi dolor y aflicción es la que me ha hecho hablar así hasta ahora. 17 Entonces Helí le dijo: Vete en paz, y el Dios de Israel te conceda la petición que le has hecho. 18 Respondióle Anna: ¡ojalá tu sierva halle gracia en tus ojos!. Fuese después la mujer a su posada, y tomó alimento, y desde entonces ya no se vio melancólico su semblante.
Meditación del día 1
La tradición los pinta esperando años una hija. Saben lo que es pedir mucho tiempo sin respuesta.
Esta otra Ana, la madre de Samuel, también esperaba un hijo que no llegaba. Reza en el templo llorando, sin voz, moviendo solo los labios, y el sacerdote la confunde con una borracha. Es una escena casi cómica si no fuera tan dura: la persona que más debería entenderla es la que la juzga.
Lo que sabemos de santa Ana y san Joaquín viene de un escrito antiguo, el llamado Protoevangelio de Santiago, que no forma parte de la Biblia; la Iglesia ha recogido de ahí sus nombres y la idea de una larga espera. No hace falta más para que sean buenos compañeros de quien lleva años pidiendo algo.
Esperar mucho tiempo cansa y amarga. Uno empieza a rezar con rabia, o deja de rezar, o reza a escondidas para que nadie pregunte. Fíjate en el final del pasaje: Ana no recibe todavía al hijo, pero se levanta, come y su cara cambia. Haber dicho por fin todo lo que llevaba dentro ya era una forma de alivio.
Petición
Enseñadme a esperar sin amargarme
lo que llevo años pidiendo.
Amén.Oración final
Santa Ana y san Joaquín,
que merecisteis tener por hija a la Madre de Dios:
rogad por nuestras familias.Por los abuelos que sostienen esta casa,
por los que esperan un hijo
y por los mayores que hoy están solos.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.