Día 7 de 9
Séptimo día — Por las que cuidan a todos
Oración de todos los días
Santa Águeda,
que sufriste en tu cuerpo la violencia de un hombre poderoso:
acompaña a las mujeres que hoy sufren en el suyo.A las enfermas, a las maltratadas,
y a las que están diciendo no y tienen miedo.
Amén.Lectura del día
38 Prosiguiendo Jesús su viaje a Jerusalén, entró en cierta aldea, donde una mujer, por nombre Marta, le hospedó en su casa. 39 Tenía ésta una hermana llamada María, la cual, sentada también a los pies del Señor, estaba escuchando su palabra. 40 Mientras tanto, Marta andaba muy afanada en disponer todo lo que era menester: por lo cual se presentó a Jesús y dijo: Señor, ¿no reparas que mi hermana me ha dejado sola en las faenas de la casa? Dile, pues, que me ayude. 41 Pero el Señor le dio esta respuesta: Marta, Marta, tú te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas; SAN LUCAS 42 y a la verdad que una sola es necesaria. María ha escogido la mejor suerte, de que jamás será privada. De la oración
Meditación del día 7
La mayor parte del cuidado de enfermos y ancianos del mundo lo hacen mujeres, gratis.
Esta escena suele leerse contra Marta, la que se afanaba en la cocina mientras María escuchaba. Pero fíjate en lo que dice Marta: «¿No te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude». Es una queja que hacen todavía millones de mujeres.
El cuidado de los niños, de los enfermos y de los mayores lo hacen sobre todo mujeres, y casi siempre sin sueldo. Hijas que dejan el trabajo para cuidar a la madre, abuelas que crían nietos, trabajadoras domésticas que cuidan a hijos ajenos mientras los suyos se quedan con otra persona, a veces en otro país. Ese trabajo sostiene la economía y casi nunca se cuenta.
Jesús no le dice a Marta que deje de servir; le dice que no se pierda lo esencial. Para que eso sea posible, alguien tiene que coger el delantal. La petición de hoy pide que el cuidado se reconozca y se reparta. En tu casa, ¿quién hace qué? Esa pregunta, hecha con honestidad, ya es parte de la oración.
Petición
Que ese trabajo se reconozca y se reparta.
Amén.Oración final
Santa Águeda, virgen y mártir,
que no negaste tu fe ni cediste al poder:
ruega por las mujeres enfermas,
por las que sufren violencia
y por las que hoy necesitan valor.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.