Día 8 de 9
Octavo día — Peregrino
Oración de todos los días
San Roque, peregrino,
que cuidaste a los contagiados y te contagiaste:
guarda a los que cuidan enfermos.Líbranos de la peste,
y si llega, danos generosidad y no pánico.
Amén.Lectura del día
6 ¿Acaso el ayuno que Yo estimo no es más bien el que deshagas los injustos contratos, que canceles las obligaciones usuarias que oprimen, que dejes en libertad a los que han quebrado, y quites todo gravamen? 7 ¿Que partas tu pan con el hambriento, y que a los pobres, y a los que no tienen hogar los acojas en tu casa, y vistas al que veas desnudo, y no desprecies tu propia carne o a tu prójimo? 8 Si esto haces amanecerá tu luz como la aurora, y llegará presto tu curación; y delante de ti irá siempre tu justicia, y la gloria del Señor te acogerá en su seno. 9 Invocarás entonces al Señor, y te oirá benigno; clamarás, y Él te dirá: Aquí estoy. Si arrojares lejos de ti la cadena, y cesares de extender maliciosamente el dedo, y de charlar neciamente; 10 cuando abrieres tus entrañas para socorrer al hambriento, y consolares al alma angustiada, entonces nacerá para ti la luz en las tinieblas, y tus tinieblas se convertirán en claridad de mediodía.
Meditación del día 8
Vivió en camino, sin casa. Los que no tienen techo son los primeros en caer en cualquier epidemia.
Isaías denuncia una religión de ayunos y ritos que convive tranquilamente con la injusticia. El ayuno que Dios quiere, dice, es partir el pan con el hambriento, acoger en casa a los pobres que no tienen hogar, vestir al que va desnudo. Y promete que entonces la luz nacerá en las tinieblas.
Según la tradición, Roque vivió como peregrino, sin casa fija, y murió en una cárcel sin que nadie lo reconociera. Los que hoy viven en la calle son los más expuestos en cualquier epidemia: sin agua para lavarse las manos, sin un lugar donde aislarse, sin médico, durmiendo junto a otros en albergues llenos. Cuando llegó la covid, para muchos de ellos «quédate en casa» no tenía ningún sentido.
No hace falta ir lejos para cumplir este pasaje. En casi todas las ciudades hay parroquias, fundaciones o grupos que reparten comida y ropa por las noches y siempre necesitan manos. También cuenta lo pequeño: mirar a la cara al que pide en la esquina, saber su nombre, no tratarlo como parte del paisaje. Isaías promete que quien lo hace encontrará también su propia curación.
Petición
Cuida a los que viven en la calle.
Amén.Oración final
San Roque, peregrino y enfermero de los contagiados:
líbranos de la peste, del hambre y de la guerra;
protege a los que cuidan enfermos
y alcánzanos salud de cuerpo y de alma.
Amén.
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.