Día 7 de 9
Séptimo día — Contra el miedo al otro
Oración de todos los días
San Roque, peregrino,
que cuidaste a los contagiados y te contagiaste:
guarda a los que cuidan enfermos.Líbranos de la peste,
y si llega, danos generosidad y no pánico.
Amén.Lectura del día
16 Nosotros asimismo hemos conocido, y creído el amor que nos tiene Dios. Dios es caridad; y el que permanece en la caridad, en Dios permanece, y Dios en él. 17 En esto está la perfecta caridad de Dios con nosotros, que nos da confianza para el día del juicio, pues que como Él es, así somos nosotros en este mundo. 18 En la caridad no hay temor; antes la perfecta caridad echa fuera al temor servil, porque el temor tiene pena; y así, el que teme, no es consumado en la caridad. 19 Amemos, pues, a Dios, ya que Dios nos amó el primero. 20 Si alguno dice: Sí, yo amo a Dios, al paso que aborrece a su hermano, es un mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ve, ¿a Dios, a quien no ve, cómo podrá amarle? 21 Y tenemos este mandamiento de Dios: que quien ama a Dios, ame también a su hermano. La fe vence al mundo
Meditación del día 7
Las epidemias sacan lo peor: la sospecha, el señalamiento, el acaparar.
«En la caridad no hay temor; antes la perfecta caridad echa fuera al temor.» Juan lo dice en una carta sobre el amor fraterno, y el contexto aclara qué miedo le preocupa: el que impide amar al hermano que se ve. No se puede decir que amas a Dios y aborrecer a tu prójimo.
Las epidemias siempre han sacado lo peor del miedo. Durante la peste negra se culpó a los judíos de envenenar los pozos y hubo matanzas. En 2020 hubo insultos a médicos y enfermeras en los edificios donde vivían, personas de rasgos asiáticos señaladas en la calle, estanterías de supermercado vaciadas por unos pocos mientras otros no encontraban nada. El miedo busca culpables y se encierra en lo suyo.
Hoy reconoce dónde te gobierna ese miedo. Puede ser en cómo hablas de los migrantes, en la sospecha hacia el vecino, en la costumbre de acaparar por si acaso. No se trata de ser imprudente, sino de que la prudencia no se convierta en desprecio. San Roque, según la tradición, cuidó a los apestados. Tú puedes empezar por algo menos heroico: no señalar, no acaparar, no creerte cualquier rumor.
Petición
Líbranos del egoísmo del miedo.
Amén.Oración final
San Roque, peregrino y enfermero de los contagiados:
líbranos de la peste, del hambre y de la guerra;
protege a los que cuidan enfermos
y alcánzanos salud de cuerpo y de alma.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.