Día 6 de 9
Sexto día — Por los hospitales sin medios
Oración de todos los días
San Roque, peregrino,
que cuidaste a los contagiados y te contagiaste:
guarda a los que cuidan enfermos.Líbranos de la peste,
y si llega, danos generosidad y no pánico.
Amén.Lectura del día
35 Y Jesús iba recorriendo todas las ciudades y villas, enseñando en sus sinagogas, y predicando el evangelio del reino de Dios, y curando toda dolencia y toda enfermedad. Primera misión e instrucción de los apóstoles 36 Y al ver a aquellas gentes, se compadecía entrañablemente de ellas, porque estaban mal paradas, y caídas como ovejas sin pastor. 37 Sobre lo cual dijo a sus discípulos: La mies es verdaderamente mucha: mas los obreros pocos. 38 Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe a su mies operarios.
Meditación del día 6
Hay países donde una epidemia es una sentencia por falta de camas.
Mateo cuenta que Jesús recorría ciudades y aldeas curando toda dolencia, y que al ver a la gente se compadecía porque estaban como ovejas sin pastor. Y añade una frase que entiende cualquiera que trabaje en salud pública: «la mies es verdaderamente mucha, mas los obreros pocos».
En muchos lugares del mundo una epidemia no es una molestia, es una sentencia. Hospitales sin oxígeno, puestos de salud rurales con un solo médico para miles de personas, enfermeras que hacen doble turno durante años, pacientes que viajan días para llegar a una consulta. La falta de personal mata tanto como la falta de medicinas.
Jesús no responde a esa escasez con un milagro masivo. Pide a sus discípulos que rueguen para que haya más obreros, y en el capítulo siguiente los envía a ellos mismos. Rezar por los hospitales sin medios está bien, pero suele terminar con una pregunta incómoda: ¿qué puedes hacer tú? Tal vez apoyar una organización médica, votar pensando en la salud pública, animar al joven de tu familia que quiere estudiar enfermería. Rezar por obreros a veces significa convertirse en uno.
Petición
Provee medicinas y personal
donde no hay nada.
Amén.Oración final
San Roque, peregrino y enfermero de los contagiados:
líbranos de la peste, del hambre y de la guerra;
protege a los que cuidan enfermos
y alcánzanos salud de cuerpo y de alma.
Amén.
Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.