Día 5 de 9

Quinto día — Por los que murieron solos

  1. Oración de todos los días

    San Roque, peregrino,
    que cuidaste a los contagiados y te contagiaste:
    guarda a los que cuidan enfermos.

    Líbranos de la peste,
    y si llega, danos generosidad y no pánico.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 19,38-42

    38 Después de esto, José, natural de Arimatea, que era discípulo de Jesús, bien que oculto por miedo de los judíos, pidió licencia a Pilato para recoger el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo permitió. Con eso vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. 39 Vino también Nicodemo, aquel mismo que en otra ocasión había ido de noche a encontrar a Jesús, trayendo consigo una confección de mirra y de áloe, cosa de cien libras. 40 Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y bañado en especies aromáticas, le amortajaron con lienzos, según la costumbre de sepultar de los judíos. 41 Había en el lugar donde fue crucificado, un huerto; y en el huerto, un sepulcro nuevo, donde hasta entonces ninguno había sido sepultado. 42 Como era la víspera del sábado de los judíos y este sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús. Jesús se aparece a María Magdalena
  3. Meditación del día 5

    En las epidemias mucha gente muere sin familia al lado y sin funeral.

    Jesús murió como un condenado. Fueron José de Arimatea y Nicodemo, dos discípulos que habían vivido su fe a escondidas, los que pidieron el cuerpo a Pilato, lo envolvieron en lienzos con aromas y lo pusieron en un sepulcro que estaba cerca, con prisa porque empezaba la fiesta. Un entierro rápido, sin ceremonias, hecho por quien se atrevió.

    En las epidemias mucha gente muere así o peor. Durante la covid hubo familias que no pudieron entrar al hospital, que recibieron una llamada y después unas cenizas, que no pudieron hacer velorio ni misa. En los siglos de peste, las fosas comunes fueron lo normal. Ese duelo sin despedida deja heridas que no cierran solas.

    Si a ti te pasó, hoy puedes hacer lo que no se pudo entonces. Pedir una misa por esa persona, aunque hayan pasado años. Reunir a la familia para contar historias de ella. Visitar el lugar donde descansa. Dios no necesitaba el funeral para recibirla, pero tú sí lo necesitas para cerrar. Y reza también por los que murieron sin nadie que pida por ellos.

  4. Petición

    Acuérdate de los que murieron solos
    y de las familias que no pudieron despedirse.
    Amén.

  5. Oración final

    San Roque, peregrino y enfermero de los contagiados:
    líbranos de la peste, del hambre y de la guerra;
    protege a los que cuidan enfermos
    y alcánzanos salud de cuerpo y de alma.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.