Día 3 de 9

Tercer día — La ceguera del padre

  1. Oración de todos los días

    San Rafael arcángel,
    medicina de Dios:

    ve delante de mí en el camino de estos días,
    cura lo que se pueda curar
    y acompaña a los que quiero.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Tobías 11,7-15

    7 Asimismo dijo Rafael a Tobías: Al punto que entrares en tu casa, adora en seguida al Señor Dios tuyo; y después de haberle dado gracias, acércate a tu padre, y bésale; 8 e inmediatamente unge sus ojos con esta. hiél del pez, que traes contigo; porque has de saber que luego se le abrirán, y verá tu padre la luz del cielo, y se llenará de júbilo con tu vista. 9 En esto el perro que les había seguido en el viaje echó a correr delante; y como si viniese a traer una buena nueva, se alegraba y hacía fiestas meneando la cola. 10 Al instante Tobías el padre, ciego como estaba, empezó a correr, exponiéndose a caer a cada paso; mas dando la mano a un criado, salió a recibir a su hijo, 11 y abrazándole le besó, haciendo lo mismo la madre, y echando ambos a llorar, dado su intenso gozo. 12 Y después de haber adorado a Dios y dádole gracias se sentaron. El anciano recobra la vista 13 Entonces Tobías, tomando de la hiél del pez, ungió los ojos de su padre; 14 el cual estuvo así esperando casi media hora, cuando he aquí que empezó a desprenderse de sus ojos una nube, o piel blanca, semejante a la telilla de un huevo; 15 y asiendo de ella Tobías, se la sacó de los ojos, y al punto recobró la vista.
  3. Meditación del día 3

    Curó los ojos de Tobit, que llevaba años ciego y amargado.

    Es una escena de reencuentro muy humana: el perro que corre delante anunciando la llegada, el padre ciego que se levanta y tropieza al salir a buscar a su hijo, los abrazos y el llanto. Luego, siguiendo el consejo del ángel, Tobías unge los ojos de su padre con la hiel del pez y, poco a poco, se le desprende una especie de membrana y vuelve a ver.

    El libro cuenta antes que Tobit, el padre, era un hombre justo que se quedó ciego por un accidente y que la ceguera lo volvió amargado: discutía con su mujer, desconfiaba, llegó a pedir la muerte. La enfermedad larga no solo afecta al cuerpo; cambia el carácter y castiga a la familia. Si convives con un enfermo crónico que se ha vuelto difícil, no te sientas culpable por cansarte. Y si el enfermo eres tú, no te exijas ser un santo sonriente, pero tampoco descargues tu dolor sobre los que te cuidan. Pide hoy que se cure la vista y también la amargura, y que haya un reencuentro.

  4. Petición

    Cura la vista y también la amargura
    de los que llevan años enfermos.
    Amén.

  5. Oración final

    San Rafael arcángel,
    medicina de Dios y compañero de camino:
    acompaña nuestros viajes,
    cura nuestras enfermedades
    y lleva nuestras oraciones ante Dios.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.