Día 4 de 9

Cuarto día — Por los novios

  1. Oración de todos los días

    San Rafael arcángel,
    medicina de Dios:

    ve delante de mí en el camino de estos días,
    cura lo que se pueda curar
    y acompaña a los que quiero.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Tobías 8,4-10

    4 Al mismo tiempo Tobías exhortó a la doncella, y le dijo: Levántate, Sara, y hagamos oración a Dios hoy y mañana, y después de mañana; porque estas tres noches las pasaremos unidos en oración con Dios, y pasada la tercera noche haremos vida maridable; 5 pues nosotros somos hijos de santos, y no podemos juntarnos a manera de los gentiles, que no conocen a Dios. 6 En efecto, alzándose ambos, oraban a una con mucho fervor, para que se dignase Dios conservarlos salvos. 7 Y dijo Tobías: ¡Oh Señor Dios de nuestros padres! Bendígante los cielos, y la tierra, y el mar, y las fuentes, y los ríos, y todas tus criaturas que hay en ellos, 8 Tú formaste a Adán del lodo de la tierra, y le diste a Eva por ayuda y compañera. 9 Ahora, pues, Señor, Tú sabes que no movido de concupiscencia tomo a ésta mi hermana por esposa, sino por el solo deseo de tener hijos que bendigan tu santo nombre por los siglos de los siglos. 10 Asimismo, Sara dijo: Ten misericordia de nosotros, ¡oh Señor!, y haz que ambos a dos lleguemos sanos a la vejez. Vanos temores de Ragüel
  3. Meditación del día 4

    En el relato prepara el matrimonio de Tobías y Sara, y les enseña a empezar rezando.

    La noche de bodas de Tobías y Sara empieza de una manera que hoy parece extraña: antes de nada, se levantan y rezan juntos. Tobías recuerda que Dios hizo a Adán y le dio a Eva como ayuda y compañía, y le pide que lo que empiezan sea con recta intención y no solo por deseo. Sara añade su propia oración para que los dos lleguen juntos a la vejez.

    Según el relato, Sara había perdido ya siete maridos y cargaba con el peso del qué dirán. Llegar a un matrimonio con una historia dolorosa detrás es más frecuente de lo que se dice: heridas de familia, relaciones anteriores, deudas, miedos. Rafael no les quita el pasado, les enseña a empezar con verdad. A los novios de tu familia no les hace falta una boda cara, sino conversaciones honestas antes: sobre dinero, sobre hijos, sobre cómo resuelven los conflictos, sobre la fe. Y rezar juntos, aunque sea con torpeza, es un buen modo de empezar a ser dos ante Dios.

  4. Petición

    Bendice a los novios de mi familia:
    que empiecen bien y con verdad.
    Amén.

  5. Oración final

    San Rafael arcángel,
    medicina de Dios y compañero de camino:
    acompaña nuestros viajes,
    cura nuestras enfermedades
    y lleva nuestras oraciones ante Dios.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.