Día 2 de 9

Segundo día — Dios sana

  1. Oración de todos los días

    San Rafael arcángel,
    medicina de Dios:

    ve delante de mí en el camino de estos días,
    cura lo que se pueda curar
    y acompaña a los que quiero.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 102,1-5

    1 Del mismo David. 2 Bendice, alma mía, al Señor, y bendigan todas mis entrañas su santo nombre. 3 Bendice al Señor, alma mía, y guárdate de olvidar ninguno de sus beneficios. 4 Él es quien perdona todas tus maldades: quien sana todas tus dolencias: 5 quien rescata de la muerte tu vida: el que te corona de misericordias y gracias:
  3. Meditación del día 2

    Su nombre es un anuncio. La curación pertenece a Dios, no al arcángel.

    «Bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus beneficios: él perdona tus culpas y cura tus enfermedades». El salmo pone juntas las dos cosas, el perdón y la salud, porque en la Biblia el ser humano es uno solo: cuerpo, alma y relaciones. Quien cura es Dios. El salmo no se lo atribuye a un amuleto ni a una fórmula.

    El nombre de Rafael significa precisamente eso: Dios sana. Es un nombre que señala hacia otro. Por eso la devoción a san Rafael se tuerce cuando se convierte en superstición: cadenas de oración que hay que reenviar a nueve personas, estampas que curan solas, promesas de que si rezas tal cosa no te pasará nada. Eso no es fe. La fe pide la curación con confianza, agradece la medicina, sigue el tratamiento y acepta que a veces la respuesta no es la que queríamos. Hoy, al nombrar a tus enfermos, ponlos en manos de Dios, que es el que sana, y deja que el arcángel haga de mensajero.

  4. Petición

    Cura a los enfermos que te encomiendo:
    (dilos por su nombre).
    Amén.

  5. Oración final

    San Rafael arcángel,
    medicina de Dios y compañero de camino:
    acompaña nuestros viajes,
    cura nuestras enfermedades
    y lleva nuestras oraciones ante Dios.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.