Día 3 de 9
Tercer día — Las llagas
Oración de todos los días
Padre Pío,
que pasaste la vida en el confesionario:dame valor para confesarme de verdad
y quítame la vergüenza que me tiene lejos.
Reza tú mientras yo me decido.
Amén.Lectura del día
14 A mí líbreme Dios de gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. 15 Pues respecto de Jesucristo ni la circuncisión, ni la incircuncisión valen nada, sino que lo que vale es el ser una nueva criatura. 16 Y sobre todos cuantos siguieren esta norma, venga paz, y misericordia, como sobre el verdadero Israel, pueblo de Dios. 17 Por lo demás, nadie me moleste en adelante sobre la circuncisión, porque yo traigo impresas en mi cuerpo las señales del Señor Jesús.
Meditación del día 3
Llevó cincuenta años heridas en manos, pies y costado, y las escondía.
Pablo cierra la carta a los Gálatas con una frase extraña: «yo traigo impresas en mi cuerpo las señales del Señor Jesús». Se refiere a las cicatrices de los azotes y las pedradas que recibió por predicar. Su cuerpo era la prueba de su fidelidad, y no necesitaba más argumentos.
En 1918 aparecieron en las manos, los pies y el costado del padre Pío unas heridas que llevó hasta su muerte, cincuenta años después. Fueron examinadas por médicos, discutidas, investigadas por la Iglesia. Él las cubría con guantes y no quería que se hablara de ellas. En sus cartas cuenta el dolor y la vergüenza que le causaban.
La mayoría no tendremos estigmas, pero todos llevamos marcas: la cicatriz de una operación, una enfermedad crónica, un duelo que se nota en la cara, un dolor que no se ve. La tentación es esconderlo todo o, al contrario, convertirlo en tema de conversación constante. El padre Pío enseña un camino intermedio: llevar el dolor con discreción, sin negarlo ni exhibirlo, y unirlo a la cruz de Cristo, como hacía Pablo.
Petición
Que lleve mis dolores sin exhibirlos.
Amén.Oración final
San Pío de Pietrelcina,
sacerdote del confesionario y consuelo de los enfermos:
intercede por nosotros,
alcánzanos un corazón arrepentido
y la paz de los perdonados.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.