Día 4 de 9

Cuarto día — Por los que se curan

  1. Oración de todos los días

    San Peregrino,
    que sufriste en tu propio cuerpo lo que hoy sufre tanta gente:
    acompaña a los enfermos de cáncer.

    A los que empiezan el tratamiento,
    a los que lo han terminado y esperan resultados,
    y a los que ya saben que no hay cura.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 17,12-19

    12 Y estando para entrar en una población, le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se pararon a lo lejos, 13 y levantaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten lástima de nosotros. 14 Luego que Jesús los vio, les dijo: Id, mostraros a los sacerdotes. Y cuando iban, quedaron curados. 15 Uno de ellos, apenas echó de ver que estaba limpio, volvió atrás, glorificando a Dios a grandes voces, 16 y postróse a los pies de Jesús, pecho por tierra, dándole gracias: y éste era un samaritano. 17 Jesús dijo entonces: ¿Pues qué, son diez los curados? ¿Y los nueve dónde están? 18 No ha habido quien volviese a dar a Dios la gloria sino este extranjero. 19 Después le dijo: Levántate, vete: que tu fe te ha salvado. La segunda venida del Señor
  3. Meditación del día 4

    Muchos se curan y salen distintos, con miedo a la revisión de cada año.

    Diez leprosos quedan limpios por el camino y solo uno vuelve a dar gracias, un samaritano, un extranjero. Jesús lo nota. No porque necesite agradecimientos, sino porque ese hombre entendió algo que los otros nueve no: que la curación no es solo volver a la vida de antes.

    Hoy muchos cánceres se curan o se controlan durante años. Pero quien sale de un tratamiento no vuelve igual. Queda el miedo a cada revisión, a cada análisis, a cada dolor que antes no habría llamado la atención. Quedan secuelas físicas, cicatrices, a veces la fertilidad perdida. Y queda una pregunta: por qué yo sí, si otros que conocí en la sala de espera no.

    Peregrino, según la tradición, vivió muchos años más tras su curación y los dedicó a atender enfermos. Volver a dar gracias, como el samaritano, puede ser eso: no rezar más, sino vivir de otra manera, con más atención a los que siguen en tratamiento. Si tú te curaste, hoy agradece sin culpa. Y si conoces a alguien que acaba de empezar, ofrécete a contarle cómo fue. Pocas cosas animan tanto.

  4. Petición

    Por los que se curaron:
    que vivan sin miedo y agradecidos.
    Amén.

  5. Oración final

    San Peregrino Laziosi,
    que llevaste en tu cuerpo la enfermedad
    y en tu alma la paz:
    intercede por los enfermos de cáncer,
    por los que los cuidan
    y por los que hoy han perdido la esperanza.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.