Día 2 de 9

Segundo día — La mirada y las lágrimas

  1. Oración de todos los días

    San Pedro y san Pablo,
    que os equivocasteis tanto y fuisteis columnas:

    dadme esperanza con mis propios fallos,
    y amor a esta Iglesia que tampoco es perfecta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 22,55-62

    55 Encendido fuego en medio del atrio, y sentándose todos a la redonda, estaba también Pedro entre ellos. 56 Al cual como una criada le viese sentado a la lumbre, fijando en él los ojos, dijo: También éste andaba con aquel hombre. 57 Mas Pedro lo negó, diciendo: Mujer, no le conozco. 58 De allí a poco, mirándole otro, dijo: Sí, tú también eres de aquéllos. Mas Pedro le respondió: ¡Oh hombre!, no lo soy. 59 Pasada como una hora, otro distinto aseguraba lo mismo, diciendo: No hay duda, éste estaba también con Él: porque se ve que es igualmente de Galilea. 60 A lo que Pedro respondió: Hombre, yo no entiendo lo que dices. E inmediatamente, estando todavía él hablando, cantó el gallo. 61 Y volviéndose el Señor, dirigió una mirada a Pedro. Y Pedro se acordó luego de la palabra que el Señor le había dicho: antes que cante el gallo, tres veces me negarás: 62 y habiéndose salido afuera, lloró amargamente. Proceso religioso
  3. Meditación del día 2

    Jesús lo miró y él salió a llorar. Ese llanto fue el principio de su conversión.

    La escena es de una precisión dolorosa. Pedro está junto al fuego en el patio del sumo sacerdote, una criada lo reconoce, él lo niega; otro insiste, lo niega otra vez; una hora después, la tercera. Canta el gallo. Y Lucas añade algo que no dicen los otros evangelistas: el Señor se volvió y miró a Pedro.

    No dice que lo mirara con reproche. Solo que lo miró. Y Pedro se acordó, salió afuera y lloró amargamente. Esa mirada no lo hundió; lo despertó. Fue el comienzo de su conversión, no el final de su historia.

    Hay una diferencia entre arrepentimiento y vergüenza. La vergüenza mira hacia uno mismo: qué van a pensar, cómo quedé, qué tonto fui. El arrepentimiento mira al otro, al que se hirió, y quiere reparar. Judas también sintió algo terrible después de entregar a Jesús, pero se quedó solo con su culpa. Pedro lloró y se dejó encontrar. Hoy se pide llorar como Pedro: con dolor real, pero sin cerrar la puerta a quien te mira.

  4. Petición

    Dame arrepentimiento de verdad, no solo vergüenza.
    Amén.

  5. Oración final

    San Pedro y san Pablo, apóstoles,
    columnas de la Iglesia:
    rogad por el Papa, por los obispos
    y por esta Iglesia nuestra,
    que sigue siendo de gente que falla.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.