Día 1 de 9

Primer día — El que negó

  1. Oración de todos los días

    San Pedro y san Pablo,
    que os equivocasteis tanto y fuisteis columnas:

    dadme esperanza con mis propios fallos,
    y amor a esta Iglesia que tampoco es perfecta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 16,15-19

    15 Díceles Jesús: ¿Y vosotros quién decís que soy Yo? 16 Tomando la palabra Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. SAN MATEO 17 Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te ha revelado eso la carne y sangre u hombre alguno, sino mi Padre, que está en los cielos. 18 Y Yo te digo que tú eres Pedro, y que sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas o poder del infierno no prevalecerán contra ella. 19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos. Y todo lo que atares sobre la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares sobre la tierra, será también desatado en los cielos.
  3. Meditación del día 1

    Pedro negó conocerlo tres veces, y a ese le dieron las llaves. La Iglesia se funda en un perdonado.

    En Cesarea de Filipo, Pedro acierta: tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Y Jesús le cambia el nombre, lo llama piedra y le promete las llaves. Lo que el pasaje no cuenta, pero cualquiera que conozca el resto del evangelio sabe, es que pocos versículos después Jesús lo tiene que regañar con dureza, y más tarde Pedro lo negará tres veces.

    Jesús no le dio las llaves a alguien que no se iba a equivocar. Se las dio sabiendo exactamente quién era. La Iglesia no está fundada sobre gente perfecta, sino sobre un pescador impulsivo que prometía mucho y cumplía a medias, y que fue perdonado.

    Eso es consuelo y es advertencia. Consuelo para quien piensa que sus caídas lo descalifican: si Pedro sirvió, tú también. Advertencia para quien convierte el cargo en la Iglesia en un pedestal: las llaves se recibieron para abrir puertas a otros, no para sentirse por encima de nadie. Hoy se pide no rendirse por las propias caídas, y no usarlas tampoco como excusa para no servir.

  4. Petición

    Que no me rinda por mis caídas.
    Amén.

  5. Oración final

    San Pedro y san Pablo, apóstoles,
    columnas de la Iglesia:
    rogad por el Papa, por los obispos
    y por esta Iglesia nuestra,
    que sigue siendo de gente que falla.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.