Día 3 de 9

Tercer día — El que perseguía

  1. Oración de todos los días

    San Pedro y san Pablo,
    que os equivocasteis tanto y fuisteis columnas:

    dadme esperanza con mis propios fallos,
    y amor a esta Iglesia que tampoco es perfecta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 9,1-6

    1 Mas Saulo, que todavía no respiraba sino amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al príncipe de los sacerdotes, 2 y le pidió cartas para Damasco, dirigidas a las sinagogas: para traer presos a Jerusalén a cuantos hombres y mujeres hallase de esta profesión. 3 Caminando, pues, a Damasco, ya se acercaba a esta ciudad: cuando de repente le cercó de resplandor una luz del cielo. 4 Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5 Y él respondió: ¿Quién eres tú, Señor? Y el Señor le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues: dura cosa es para ti el dar coces contra el aguijón. 6 Él entonces, temblando y despavorido, dijo: Señor, ¿qué quieres que haga?
  3. Meditación del día 3

    Pablo fue de los que aplaudieron la muerte de Esteban. Nadie está fuera de conversión.

    Saulo iba a Damasco con cartas del sumo sacerdote para traer presos a los cristianos. No era un pecador cualquiera: era un perseguidor convencido, un hombre religioso que creía estar defendiendo a Dios. Antes había cuidado los mantos de los que apedrearon a Esteban y había aprobado su muerte.

    Y en el camino lo derriba una luz, y una voz le pregunta por qué lo persigue. Lo más fuerte de la escena es que Jesús se identifica con los perseguidos: no dice «por qué persigues a mis discípulos», sino «por qué me persigues». Quien hace daño a otros en nombre de Dios está, en realidad, golpeando a Dios.

    Todavía hay quien hace daño en nombre de Dios: el que justifica la violencia contra los que piensan distinto, el que usa la Biblia para someter a su esposa, el que manipula a una comunidad con amenazas de condenación, el líder religioso que abusa de su autoridad. La oración de hoy pide que caigan del caballo. Pero no hace falta esperar la luz del cielo para denunciar lo que ya está a la vista.

  4. Petición

    Por los que hoy hacen daño en nombre de Dios:
    que caigan del caballo.
    Amén.

  5. Oración final

    San Pedro y san Pablo, apóstoles,
    columnas de la Iglesia:
    rogad por el Papa, por los obispos
    y por esta Iglesia nuestra,
    que sigue siendo de gente que falla.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.