Día 1 de 9
Primer día — «¿Quién como Dios?»
Oración de todos los días
San Miguel arcángel,
defiéndenos en la batalla;
sé nuestro amparo contra la perversidad
y acechanzas del demonio.Que Dios manifieste sobre él su poder,
es nuestra humilde súplica.Y tú, príncipe de la milicia celestial,
defiende a esta casa y a los que viven en ella.
Amén.Lectura del día
1 Alabad, ¡oh jóvenes!, al Señor; dad loores al nombre del Señor. 2 Sea bendito el nombre del Señor desde ahora mismo hasta el fin de los siglos. 3 Desde oriente hasta poniente es digno de ser bendecido el nombre del Señor. 4 Excelso es el Señor sobre todas las gentes, y su gloria sobrepuja los cielos. 5 ¿Quién como el Señor nuestro Dios? Él tiene su morada en las alturas, 6 y está cuidando de las criaturas humildes en el cielo y en la tierra. 7 Levanta del polvo de la tierra al desvalido, y alza del estercolero al pobre, 8 para colocarle entre los príncipes, entre los príncipes de su pueblo. 9 Él a la mujer, antes estéril, la hace vivir en su casa alegre al verse rodeada de hijos.
Meditación del día 1
Su nombre es una pregunta: ¿quién como Dios? Es lo que hay que contestarse cuando algo empieza a ocupar el sitio de Dios en la vida.
El salmo hace la misma pregunta que el nombre de Miguel: «¿Quién como el Señor nuestro Dios?». Y la contesta de una forma inesperada. El Dios que tiene su morada en las alturas se dedica a levantar del polvo al desvalido y a sacar al pobre del estercolero. La grandeza de Dios no se mide por lo lejos que está, sino por lo bajo que llega.
Por eso la pregunta de Miguel no es un grito de guerra contra los demás, sino una pregunta para uno mismo. ¿Qué ocupa hoy el sitio de Dios en tu vida? A veces es el dinero, y se nota en que no duermes pensando en él. A veces es la imagen, el qué dirán, una persona de la que dependes para todo, o tu propio criterio, que nunca se equivoca. Cualquier cosa que te pida todo y no te levante del polvo es un ídolo, por muy normal que parezca.
Empezar la novena es hacer ese inventario sin dramatismo. No hace falta tirar nada hoy; basta con nombrarlo y dejar de fingir que manda menos de lo que manda.
Petición
San Miguel, que nada ocupe en mi vida el lugar de Dios:
ni el dinero, ni el miedo, ni mi propia razón.
Amén.Oración final
San Miguel arcángel, defiéndenos en la batalla.
Ángel de Dios, que eres mi custodio:
ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname.Santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael,
rogad por nosotros.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.