Salmos 112

1 Alabad, ¡oh jóvenes!, al Señor; dad loores al nombre del Señor.

2 Sea bendito el nombre del Señor desde ahora mismo hasta el fin de los siglos.

3 Desde oriente hasta poniente es digno de ser bendecido el nombre del Señor.

4 Excelso es el Señor sobre todas las gentes, y su gloria sobrepuja los cielos.

5 ¿Quién como el Señor nuestro Dios? Él tiene su morada en las alturas,

6 y está cuidando de las criaturas humildes en el cielo y en la tierra.

7 Levanta del polvo de la tierra al desvalido, y alza del estercolero al pobre,

8 para colocarle entre los príncipes, entre los príncipes de su pueblo.

9 Él a la mujer, antes estéril, la hace vivir en su casa alegre al verse rodeada de hijos.

De qué trata este capítulo

Breve himno que abre el llamado Hallel, los salmos que los judíos cantan en las grandes fiestas y en la cena pascual (113 en la numeración hebrea). Invita a los siervos del Señor a alabar su nombre, desde la salida del sol hasta su ocaso (versículos 1 a 3).

El Señor está por encima de todas las naciones y su gloria sobre los cielos; nadie es como Él. Y sin embargo se inclina para mirar la tierra: levanta del polvo al desvalido y del estiércol al pobre para sentarlo con los príncipes (versículos 6 a 8), y da hijos a la mujer estéril (versículo 9). Estos versículos resuenan en el canto de Ana y en el Magníficat de María.

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 6 celebraciones del año litúrgico: