Día 3 de 9

Tercer día — El humor en el martirio

  1. Oración de todos los días

    San Lorenzo, diácono:

    tú llamaste tesoro a los pobres.
    Que yo cuente así lo que tengo,
    y administre con honradez lo que no es mío.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Corintios 4,7-10

    7 Mas este tesoro le llevamos en vasos de barro, para que se reconozca que la grandeza del poder que se ve en nosotros es de Dios, y no nuestra. 8 Nos vemos acosados de toda suerte de tribulaciones, pero no por eso perdemos el ánimo; nos hallamos en grandes apuros, mas no desesperados; 9 somos perseguidos, mas no abandonados: abatidos, mas no enteramente perdidos; 10 traemos siempre en nuestro cuerpo por todas partes la mortificación de Jesús, a fin de que la vida de Jesús se manifieste también en nuestros cuerpos.
  3. Meditación del día 3

    Su frase en la parrilla es descarada y consoladora: se puede sufrir sin perder el humor.

    Pablo dice que llevamos un tesoro en vasijas de barro. Y describe su vida sin adornos: apretados por todos lados, pero no aplastados; sin saber qué hacer, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. Es el retrato de alguien que sufre mucho y sigue en pie.

    La tradición pone en boca de Lorenzo, sobre la parrilla, una broma: denme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho. Los historiadores discuten si murió así, y es posible que la escena sea una leyenda. Pero que los cristianos la hayan contado durante siglos dice algo: les parecía que un santo podía tener sentido del humor hasta en lo peor.

    El humor no quita el dolor, pero le quita poder. Hay enfermos de cáncer que hacen chistes sobre su calvicie, familias que se ríen en el velorio contando anécdotas del muerto. No es falta de respeto; es una forma de no dejarse aplastar. Hoy pide ese humor para lo que te toca aguantar. No el sarcasmo que hiere, sino el que alivia.

  4. Petición

    Dame humor en lo que me toca aguantar.
    Amén.

  5. Oración final

    San Lorenzo, diácono y mártir,
    que entregaste el tesoro de la Iglesia a los pobres:
    ruega por nosotros,
    haznos honrados con lo que administramos
    y alegres en la prueba.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.