Día 1 de 9

Primer día — El tesoro de la Iglesia

  1. Oración de todos los días

    San Lorenzo, diácono:

    tú llamaste tesoro a los pobres.
    Que yo cuente así lo que tengo,
    y administre con honradez lo que no es mío.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 4,32-35

    32 Toda la multitud de los fieles tenía un mismo corazón, y una misma alma: ni había entre ellos quien considerase como suyo lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. 33 Los apóstoles con gran valor daban testimonio de la resurrección de Jesucristo, Señor nuestro: y en todos los fieles resplandecía la gracia con abundancia. 34 Así es que no había entre ellos persona necesitada; pues todos los que tenían posesiones o casas, vendiéndolas, traían el precio de ellas, 35 y le ponían a los pies de los apóstoles, el cual después se distribuía según la necesidad de cada uno.
  3. Meditación del día 1

    Su respuesta no fue una metáfora piadosa: repartió el dinero antes de que lo confiscaran.

    Los Hechos describen a la primera comunidad de Jerusalén con una frase que incomoda: nadie llamaba suyo a nada de lo que tenía. Los que poseían campos o casas los vendían, ponían el dinero a los pies de los apóstoles y se repartía según lo que cada uno necesitaba. Y concluye: no había entre ellos ningún necesitado.

    Lorenzo era uno de los siete diáconos de Roma en tiempos del papa Sixto II, a mediados del siglo III, durante la persecución del emperador Valeriano. Le tocaba administrar los bienes que la comunidad destinaba a viudas, huérfanos y pobres. Según la tradición, cuando las autoridades le exigieron entregar el tesoro de la Iglesia, lo repartió antes de que se lo quitaran. Hizo lo que hacían en Jerusalén: que el dinero llegara a los que lo necesitaban.

    Hoy pregúntate adónde va el dinero de tu parroquia y si los pobres del barrio lo notan. Tienes derecho a preguntarlo. Y pregúntate también adónde va el tuyo: si alguien a tu alrededor nota que eres cristiano por cómo lo usas.

  4. Petición

    Que en mi parroquia el dinero vaya a los pobres.
    Amén.

  5. Oración final

    San Lorenzo, diácono y mártir,
    que entregaste el tesoro de la Iglesia a los pobres:
    ruega por nosotros,
    haznos honrados con lo que administramos
    y alegres en la prueba.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.