Día 6 de 9
Sexto día — Las promesas del Rincón
Oración de todos los días
San Lázaro,
amigo de Jesús, que salió del sepulcro:
ven con los enfermos que te encomiendo.Y si ya no hay cura,
pide que no les falte compañía
ni dignidad.
Amén.Lectura del día
41 Estando Jesús sentado frente al arca de las ofrendas, estaba mirando cómo la gente echaba dinero en ella, y muchos ricos echaban grandes cantidades. 42 Vino también una viuda pobre, la cual metió dos céntimos, que hacen un cuadrante; 43 y entonces, convocando a sus discípulos, les dijo: En verdad os digo que esta pobre viuda ha echado más en el arca que todos los otros. 44 Por cuanto los demás han echado algo de lo que les sobraba: pero ésta ha dado de su misma pobreza todo lo que tenía, todo su sustento. Sermón escatológico
Meditación del día 6
Gente que camina kilómetros descalza, o de rodillas, pagando una promesa por alguien.
Jesús se sienta frente al lugar de las ofrendas del templo y mira. Muchos ricos echan mucho. Llega una viuda pobre y echa dos moneditas. Jesús llama a sus discípulos para que se fijen en ella: ha echado más que todos, porque los otros dieron de lo que les sobraba y ella dio todo lo que tenía para vivir.
Cada 17 de diciembre, por la carretera que lleva al santuario del Rincón, en las afueras de La Habana, se ve a gente caminando descalza, de rodillas, arrastrando piedras o con sacos al hombro. Muchos llevan horas o toda la noche de camino. Es fácil mirar eso con condescendencia desde fuera. Pero detrás de cada promesa hay un hijo enfermo, un familiar preso o alguien que se fue en una balsa.
Las promesas de los pobres pesan porque se pagan con el cuerpo. Dios mira como Jesús miraba el arca de las ofrendas: no el tamaño del gesto, sino lo que cuesta. Hoy no juzgues cómo reza la gente sencilla. Pregúntate, más bien, qué te cuesta a ti tu fe.
Petición
Recibe las promesas de los pobres,
que son las que más cuestan.
Amén.Oración final
San Lázaro, amigo del Señor,
que fuiste llamado a salir del sepulcro:
intercede por los enfermos,
por los pobres que están a nuestra puerta
y por los que ya no esperan nada.
Amén.
Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.