Día 7 de 9

Séptimo día — Por Cuba

  1. Oración de todos los días

    San Lázaro,
    amigo de Jesús, que salió del sepulcro:
    ven con los enfermos que te encomiendo.

    Y si ya no hay cura,
    pide que no les falte compañía
    ni dignidad.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Corintios 8,13-15

    13 Que no se pretende que los otros tengan holganza, y vosotros estrechez, sino que haya igualdad, 14 supliendo al presente vuestra abundancia la necesidad de los otros, para que, asimismo, su abundancia en bienes espirituales sea también suplemento a vuestra indigencia en ellos, de donde resulte igualdad, según está escrito. 15 El que recogía mucho maná, no se hallaba con más; ni con menos de lo necesario, el que recogía poco.
  3. Meditación del día 7

    Es la devoción de una isla con escasez de medicinas y familias partidas por la emigración.

    Pablo organiza una colecta entre las comunidades de Grecia para los cristianos pobres de Jerusalén. Y explica el criterio: no se trata de que ustedes pasen apuros para que otros vivan bien, sino de que haya igualdad. Ahora la abundancia de ustedes remedia la necesidad de ellos. Y cita el maná: al que recogía mucho no le sobraba, al que recogía poco no le faltaba.

    Cuba vive desde hace años una crisis que cualquiera puede ver: apagones de horas, colas para el pan, farmacias vacías, hospitales sin lo básico. Cientos de miles de cubanos han emigrado en los últimos años, y casi no hay familia que no esté partida entre la isla y Miami, España o cualquier otro lugar. Muchas casas viven de lo que manda alguien desde fuera.

    Pide hoy por los que se fueron y por los que se quedaron, que también cargan su parte: el abuelo que cuida a los nietos, la madre que espera una videollamada. Y si tienes algo de abundancia, esa colecta de Pablo sigue abierta: un envío, una medicina, una ayuda a quien la necesita allá.

  4. Petición

    Ruega por Cuba:
    por sus enfermos, por los que se van y por los que quedan.
    Amén.

  5. Oración final

    San Lázaro, amigo del Señor,
    que fuiste llamado a salir del sepulcro:
    intercede por los enfermos,
    por los pobres que están a nuestra puerta
    y por los que ya no esperan nada.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.