Día 4 de 9
Cuarto día — El mendigo de las llagas
Oración de todos los días
San Lázaro,
amigo de Jesús, que salió del sepulcro:
ven con los enfermos que te encomiendo.Y si ya no hay cura,
pide que no les falte compañía
ni dignidad.
Amén.Lectura del día
19 Hubo cierto hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino finísimo: y tenía cada día espléndidos banquetes. 20 Al mismo tiempo vivía un mendigo, llamado Lázaro, el cual, cubierto de llagas, yacía a la puerta de éste, 21 deseando saciarse con las migajas que caían de la mesa del rico: mas nadie se las daba: y los perros venían y lamíanle las llagas. 22 Sucedió, pues, que murió dicho mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico, y fue sepultado en el infierno. 23 Y cuando estaba en los tormentos, levantando los ojos, vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro en su seno: 24 y exclamó, diciendo: Padre mío Abraham, compadécete de mí y envíame a Lázaro para que, mojando la punta de su dedo en agua, me refresque la lengua, pues me abraso en estas llamas. 25 Respondióle Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste bienes durante tu vida, y Lázaro, al contrario, males: y así, éste ahora es consolado, y tú atormentado:
Meditación del día 4
La devoción popular lo mezcló con el pobre de la parábola, el que estaba a la puerta del rico.
El rico de la parábola no tiene nombre. El pobre sí: se llama Lázaro. Está tirado a su puerta, cubierto de llagas, deseando las migajas que caen de la mesa, y los únicos que se le acercan son los perros, que le lamen las heridas. El rico no le hace nada malo. Simplemente no lo ve.
De esta parábola salió la imagen popular de san Lázaro, con muletas, llagas y perros. Es otro Lázaro distinto del amigo de Betania, y la devoción los ha juntado. La Iglesia los distingue, pero no está mal que la gente los haya unido: los dos nos recuerdan que Dios se pone del lado del que está a punto de morir y nadie atiende.
Hoy mira tu puerta. Puede ser el señor que duerme en el cajero de tu barrio, la vecina anciana que no sale, el compañero de trabajo que viene sin almorzar. No hace falta resolverle la vida; hace falta verlo. El pecado del rico no fue la riqueza, fue pasar cada día por delante sin enterarse.
Petición
Que no pase de largo delante del pobre de mi puerta.
Amén.Oración final
San Lázaro, amigo del Señor,
que fuiste llamado a salir del sepulcro:
intercede por los enfermos,
por los pobres que están a nuestra puerta
y por los que ya no esperan nada.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.