Día 3 de 9

Tercer día — «Desatadlo»

  1. Oración de todos los días

    San Lázaro,
    amigo de Jesús, que salió del sepulcro:
    ven con los enfermos que te encomiendo.

    Y si ya no hay cura,
    pide que no les falte compañía
    ni dignidad.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 11,41-45

    41 Quitaron, pues, la piedra: y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: ¡Oh Padre!, gracias te doy porque me has oído: 42 bien es verdad que Yo ya sabía que siempre me oyes: mas lo he dicho por razón de este pueblo que está alrededor de Mí, con el fin de que crean que Tú eres el que me has enviado. 43 Dicho esto, gritó con voz muy alta: Lázaro, sal afuera. 44 Y, al instante, el que había muerto salió fuera, ligado de pies y manos con fajas, y tapado el rostro con sudario. Díjoles Jesús: Desatadle y dejadle ir. 45 Con eso, muchos de los judíos que habían venido a visitar a María y a Marta, y vieron lo que Jesús hizo, creyeron en Él.
  3. Meditación del día 3

    Salió atado con las vendas y pidió que lo desataran otros. La resurrección de alguien necesita manos.

    Jesús podría haberlo hecho todo solo, pero no lo hace. Primero pide a otros que quiten la piedra. Luego grita, y Lázaro sale envuelto en las vendas, con la cara cubierta por el sudario, sin poder moverse bien. Y entonces Jesús les dice a los que miran: desátenlo y déjenlo andar.

    La vida nueva de Lázaro empieza con un milagro, pero se completa con manos humanas. Pasa igual con mucha gente que sale de algo: el que deja una adicción, la mujer que se separa de un marido violento, el que sale de la cárcel, el que se recupera de un ictus. Salen, pero salen atados: con deudas, con miedo, con vergüenza, con secuelas. Si nadie los desata, se quedan a la puerta del sepulcro.

    Hay gente que desata y gente que aprieta el nudo. La que dice «yo sabía que ibas a recaer», la que no deja de recordar el pasado, la que cierra puertas. Hoy pregúntate en qué grupo estás tú con las personas que tienes cerca, y suelta alguna venda.

  4. Petición

    Hazme de los que desatan
    y no de los que aprietan el nudo.
    Amén.

  5. Oración final

    San Lázaro, amigo del Señor,
    que fuiste llamado a salir del sepulcro:
    intercede por los enfermos,
    por los pobres que están a nuestra puerta
    y por los que ya no esperan nada.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.