Día 2 de 9

Segundo día — Cuando ya no queda a quién pedir

  1. Oración de todos los días

    Glorioso apóstol san Judas Tadeo,
    siervo fiel y amigo de Jesús:
    te pongo por intercesor en esta causa mía,
    que a nadie más sé pedírsela.

    Alcánzame de Dios lo que necesito,
    si es para bien de mi alma;
    y si no lo es, alcánzame conformidad y salida.

    No me dejes solo con esto.
    Amén.

  2. Meditación del día 2

    A ti se acude cuando se han agotado los favores, los contactos y el dinero. Eso no es superstición: es reconocer un límite.

    Lo que sigue después del límite no es magia, es confianza.

  3. Petición

    Apóstol fiel, tú que atiendes lo que otros no toman:
    quítame la vergüenza de pedir
    y la manía de creer que solo sirve lo que resuelvo yo.
    Amén.

  4. Oración final

    Señor Jesús, que llamaste apóstol a Judas Tadeo
    y por su medio sigues atendiendo a los tuyos:
    escucha lo que te he pedido estos nueve días.

    Hágase tu voluntad, y no la mía.
    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.