Día 1 de 9

Primer día — Poner la causa delante

  1. Oración de todos los días

    Glorioso apóstol san Judas Tadeo,
    siervo fiel y amigo de Jesús:
    te pongo por intercesor en esta causa mía,
    que a nadie más sé pedírsela.

    Alcánzame de Dios lo que necesito,
    si es para bien de mi alma;
    y si no lo es, alcánzame conformidad y salida.

    No me dejes solo con esto.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Filipenses 4,4-7

    4 Vivid siempre alegres en el Señor; vivid alegres, repito. 5 Sea vuestra modestia patente a todos los hombres, el Señor está cerca. 6 No os inquietéis por la solicitud de cosa alguna, mas en todo presentad a Dios vuestras peticiones por medio de la oración y de las plegarias, acompañadas de nacimiento de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepuja a todo entendimiento, sea la guardia de vuestros corazones, y de vuestros sentimientos en Jesucristo.
  3. Meditación del día 1

    Empezar una novena es dejar de dar vueltas al problema y ponerlo en otras manos nueve días seguidos.

    Dilo con claridad, en voz alta si puedes: esto es lo que necesito. Sin adornos y sin rebajarlo por miedo a pedir demasiado.

    Pablo escribe esta carta desde la cárcel, sin saber si saldrá vivo, y aun así dice «no os inquietéis por cosa alguna». No lo dice alguien a quien todo le va bien. Lo dice alguien que ha aprendido a nombrar lo que le preocupa delante de Dios en vez de masticarlo a solas toda la noche.

    Fíjate en el orden: primero presentar la petición, luego dar gracias, y solo al final llega la paz. No promete que el problema se resuelva mañana; promete que la paz hará guardia en tu corazón mientras tanto. Es otra cosa, y a veces es justo lo que falta para poder pensar con cabeza fría.

    Si tu causa es un hijo metido en malos pasos, un diagnóstico, un juicio o un desahucio, dilo así, con su nombre feo. A Dios no se le escandaliza con la realidad. Lo que estorba es pedir a medias, con vergüenza, como quien no quiere molestar. Hoy pones la causa sobre la mesa y la dejas ahí, a la vista, para los nueve días.

  4. Petición

    San Judas Tadeo, esta es mi causa: (dila ahora).
    No tengo más plan que este.
    Preséntala tú, que sabes hablarle de cerca.
    Amén.

  5. Oración final

    Señor Jesús, que llamaste apóstol a Judas Tadeo
    y por su medio sigues atendiendo a los tuyos:
    escucha lo que te he pedido estos nueve días.

    Hágase tu voluntad, y no la mía.
    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.