Día 6 de 9

Sexto día — La enfermedad a la vista

  1. Oración de todos los días

    San Juan Pablo II,
    que dijiste «no tengáis miedo»:

    quítame el miedo que me paraliza,
    dame amor por los jóvenes de mi casa
    y fuerza para envejecer sin amargura.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 21,15-19

    15 Acabada la comida, dice Jesús a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas tú más que éstos? Dícele: Sí, Señor, Tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos. 16 Segunda vez le dice: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor; Tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos. 17 Dícele tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro se contristó de que por tercera vez le preguntase si le amaba; y así respondió: Señor, Tú lo sabes todo: Tú conoces bien lo que yo te amo. Díjole Jesús: Apacienta mis ovejas. 18 En verdad, en verdad te digo: que cuando eras más mozo tú mismo te ceñías el vestido e ibas adonde querías: mas en siendo viejo, extenderás tus manos, y otro te ceñirá, y te conducirá adonde tú no gustes. 19 Esto lo dijo para indicar con qué género de muerte había Pedro de glorificar a Dios. Y después de esto, añadió: Sigúeme.
  3. Meditación del día 6

    Se dejó ver temblando, encorvado y sin voz. Quiso que se viera que un enfermo sigue sirviendo.

    Jesús le pregunta tres veces a Pedro si lo quiere, y luego le anuncia algo duro: cuando eras joven ibas a donde querías; cuando seas viejo, otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras. Y, aun así, le dice: sígueme.

    Juan Pablo II fue durante años un papa atleta, que esquiaba y recorría el mundo. En la última década de su vida, el párkinson lo fue encorvando, le quitó la estabilidad, le volvió el rostro rígido y finalmente casi le quitó la voz. No se escondió. Siguió apareciendo en público temblando, y en su última Pascua, en 2005, se asomó a la ventana sin poder decir una palabra. Murió pocos días después.

    Hubo quien criticó esa exposición y quien la vio como una lección. Lo cierto es que mostró algo que la sociedad prefiere ocultar: un enfermo no deja de ser persona ni de tener valor. Reza hoy por quienes viven con párkinson, alzhéimer y otras enfermedades degenerativas, y por quienes los cuidan día tras día. Y no los escondas: visítalos, sácalos, siéntalos a la mesa.

  4. Petición

    Por los enfermos de párkinson y de alzhéimer,
    y por sus familias.
    Amén.

  5. Oración final

    San Juan Pablo II,
    que no tuviste miedo y nos enseñaste a no tenerlo:
    ruega por la familia, por los jóvenes
    y por los que envejecen y enferman.

    Totus tuus: todo tuyo, María.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.