Día 3 de 9

Tercer día — La cantera y el teatro

  1. Oración de todos los días

    San Juan Pablo II,
    que dijiste «no tengáis miedo»:

    quítame el miedo que me paraliza,
    dame amor por los jóvenes de mi casa
    y fuerza para envejecer sin amargura.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Eclesiastés 9,7-10

    7 Anda, pues, y come con alegría tu pan, y bebe con gozo tu vino, mientras tus obras son agradables a Dios. 8 Estén blancos en todo tiempo tus vestidos, y no falte en tu cabeza el bálsamo. 9 Goza de la vida en compañía de tu amada esposa durante todos los días de tu vida inestable, que se te han concedido debajo del sol por todo el tiempo de tu vanidad o frágil vida, ya que mientras vives ésta es la parte que te toca de tu trabajo con que andas afanado en este mundo. 10 Todo cuanto pudieres hacer de bueno, hazlo sin perder tiempo; puesto que ni obra, ni pensamiento, ni sabiduría, ni ciencia ha lugar en el sepulcro, hacia el cual vas corriendo.
  3. Meditación del día 3

    Trabajó picando piedra y actuó en un teatro clandestino. La fe no le quitó el gusto por la vida.

    Come tu pan con alegría, bebe tu vino con buen ánimo, disfruta la vida con quien amas; todo lo que puedas hacer, hazlo con todas tus fuerzas. El Eclesiastés, un libro bastante amargo, tiene momentos así de luminosos. No ve oposición entre Dios y el gusto por la vida.

    Durante la ocupación nazi, el joven Wojtyla trabajó en una cantera de piedra y luego en una fábrica química, sobre todo para no ser deportado a trabajos forzados. Al mismo tiempo participaba en un grupo de teatro clandestino que representaba obras polacas en casas particulares, para mantener viva la cultura que los ocupantes querían borrar. Escribía poesía, hacía montañismo, remaba en kayak. Siguió haciéndolo de obispo.

    A veces se presenta la fe como renuncia a todo lo que gusta, y eso aleja a mucha gente. Juan Pablo II no fue así. Lo que te gusta hacer, el fútbol, la cocina, la música, el campo, no es un rival de Dios. Puede ser un lugar donde lo encuentras. Hoy dedica un rato a algo que disfrutes, sin culpa, y dale gracias por ello.

  4. Petición

    Que no separe mi fe de lo que me gusta hacer.
    Amén.

  5. Oración final

    San Juan Pablo II,
    que no tuviste miedo y nos enseñaste a no tenerlo:
    ruega por la familia, por los jóvenes
    y por los que envejecen y enferman.

    Totus tuus: todo tuyo, María.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.