Día 3 de 9

Tercer día — Pedir por las calles

  1. Oración de todos los días

    San Juan de Dios,
    que pasaste por el manicomio y fundaste hospitales:

    cuida a los enfermos de la mente,
    a los que duermen en la calle
    y a los que nadie sabe dónde meter.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Gálatas 6,7-10

    7 No queráis engañaros a vosotros mismos: Dios no puede ser burlado. 8 Así es que lo que un nombre sembrare, eso recogerá. Por donde quien siembra ahora para su carne, de la carne recogerá después la corrupción y la muerte, mas el que siembra para el espíritu, del espíritu cogerá la vida eterna. 9 No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque si perseveramos, a su tiempo recogeremos el fruto. 10 Así que, mientras tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y mayormente a aquellos que son, mediante la fe, de la misma familia del Señor que nosotros. Contra los judaizantes
  3. Meditación del día 3

    Salía de noche con dos cestas pidiendo comida para sus enfermos: «Haced bien, hermanos».

    Pablo anima a los gálatas a no cansarse de hacer el bien, porque a su tiempo se cosecha. Y añade: mientras tenemos ocasión, hagamos el bien a todos. Hay una urgencia en esas palabras: la ocasión no dura para siempre.

    Juan de Dios salía por las calles de Granada al anochecer con dos cestas colgadas y gritaba: hermanos, haceos bien a vosotros mismos. Era su manera de pedir. No suplicaba lástima: les recordaba que dar a los pobres era un bien para quien daba. Con lo que reunía alimentaba a los enfermos de su casa.

    La frase tiene algo de verdad psicológica: quien ayuda a otro también sale ganando, aunque no reciba nada a cambio. Se siente parte de algo, se olvida un rato de sus problemas, ve el mundo con otros ojos. Si alguna vez te ha tocado pedir para una causa ajena, sabes lo que cuesta. Pero sabes también lo que pasa cuando alguien responde. No dejes que el pudor te quite esa ocasión, ni a ti ni a quien podría dar.

  4. Petición

    Haz que pida ayuda sin vergüenza
    cuando sea para otros.
    Amén.

  5. Oración final

    San Juan de Dios,
    padre de los enfermos y de los pobres:
    ruega por los enfermos de la mente,
    por los que no tienen casa
    y por quienes los atienden.
    Haced bien, hermanos.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.