Día 6 de 9

Sexto día — El que educó a Jesús

  1. Oración de todos los días

    A ti, san José, acudimos en nuestra tribulación,
    y después de implorar la ayuda de tu santísima esposa,
    venimos a pedir también tu protección.

    Por el amor que te unió a la Virgen Inmaculada
    y por el cariño con que abrazaste al Niño Jesús,
    mira con bondad esta casa y sus necesidades.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Deuteronomio 6,4-9

    4 Escucha, ¡oh Israel!: El Señor Dios nuestro es el solo y único Dios y Señor. 5 Amarás, pues, al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estos mandamientos, que yo te doy en este día, estarán estampados en tu corazón, 7 y los enseñarás a tus hijos, y en ellos meditarás DEUTERONOMIO sentado en tu casa, y andando de viaje, y al levantarte, 8 y los has de traer para memoria ligados en tu mano, y pendientes en la frente ante tus ojos, 9 y escribirlos hasta en el dintel de tu casa.
  3. Meditación del día 6

    Le enseñó un oficio, a rezar y a hablar. Educar es sobre todo estar delante haciendo las cosas bien.

    El texto que todo judío piadoso recitaba cada día, y que José seguramente le enseñó a Jesús, pide meditar los mandamientos y enseñarlos a los hijos «sentado en tu casa, y andando de viaje, y al levantarte». No dice en una clase especial. La fe se transmite en los ratos sueltos, mientras se hace otra cosa.

    Jesús aprendió a rezar, a medir una tabla y a tratar a los clientes viendo a José. Los niños son implacables en eso: notan enseguida si lo que se les exige no coincide con lo que ven. Un padre que pide respeto y grita, que habla de honradez y se salta la fila, enseña justamente lo segundo.

    No hace falta ser un padre perfecto para educar bien, y los que crían solos, o los abuelos que se quedaron con los nietos, lo saben de sobra. Hace falta estar. Hoy busca un momento concreto con tus hijos o con algún niño cercano: cocinar juntos, arreglar algo, llevarlo al colegio sin el celular en la mano. Y si te equivocas delante de ellos, pide perdón en voz alta: eso también lo aprenden.

  4. Petición

    San José, ayuda a los padres de esta familia:
    que nuestros hijos aprendan más de lo que ven
    que de lo que les decimos.
    Amén.

  5. Oración final

    San José, padre y protector nuestro,
    ruega por nosotros y por nuestra familia.

    Jesús, María y José,
    os doy el corazón y el alma mía.
    Jesús, María y José,
    asistidme en mi última agonía.
    Jesús, María y José,
    que descanse en paz con vosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.