Día 1 de 9

Primer día — El hombre justo

  1. Oración de todos los días

    A ti, san José, acudimos en nuestra tribulación,
    y después de implorar la ayuda de tu santísima esposa,
    venimos a pedir también tu protección.

    Por el amor que te unió a la Virgen Inmaculada
    y por el cariño con que abrazaste al Niño Jesús,
    mira con bondad esta casa y sus necesidades.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 1,18-24

    18 Y el nacimiento de Cristo fue de esta manera: Estando desposada su Madre, María, con José, antes que hubiesen vivido juntos, se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. 19 Mas José, su esposo, siendo, como era, justo, y no queriendo denunciarla, deliberó dejarla secretamente. 20 Estando él en este pensamiento, he aquí que un ángel del Señor se le apareció en sueños, diciendo: José, hijo de David, no tengas recelo en recibir a María, tu esposa, en tu casa: porque lo que se ha engendrado en su vientre es obra del Espíritu Santo. 21 Así que dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre JESUS: pues Él es el que ha de salvar a su pueblo o librarle de sus pecados. 22 Todo lo cual se hizo en cumplimiento de lo que prenunció el Señor por el profeta, que dice: 23 Sabed que una virgen concebirá y dará a luz un hijo: a quien pondrán por nombre Emmanuel, que traducido, significa: ¡Dios con nosotros! 24 Con eso José, al despertarse, hizo lo que le mandó el ángel del Señor, y recibió a su esposa.
  3. Meditación del día 1

    El Evangelio lo llama justo, y su primera decisión fue no exponer a María aunque la ley le daba derecho. Ser justo ahí fue renunciar a su derecho.

    Mateo lo cuenta en pocas líneas, pero hay que imaginarse el golpe: la mujer con la que te vas a casar está embarazada y el hijo no es tuyo. En un pueblo pequeño eso se sabía rápido, y la ley le daba a José la salida de denunciarla y quedar como el ofendido. Él busca otra: dejarla en secreto, sin escándalo, cargando él con las preguntas de la gente.

    Fíjate en el orden. Primero decide no hacer daño, y solo después llega el sueño que le explica lo que pasa. No supo toda la verdad antes de portarse bien con ella. Muchas veces nos pasa al revés: exigimos tener todos los datos para empezar a ser decentes.

    Piensa hoy en un pleito concreto: una herencia, una separación, un vecino, un compañero de trabajo que te falló. Tienes derecho a algo, quizá con papeles en la mano. La pregunta de José es otra: si cobrarlo así destruye a una persona, ¿vale la pena? A veces la justicia de verdad consiste en no apretar hasta el final.

  4. Petición

    San José, enséñame a ser justo como tú:
    sin usar lo que la ley me permite para hacer daño.
    Amén.

  5. Oración final

    San José, padre y protector nuestro,
    ruega por nosotros y por nuestra familia.

    Jesús, María y José,
    os doy el corazón y el alma mía.
    Jesús, María y José,
    asistidme en mi última agonía.
    Jesús, María y José,
    que descanse en paz con vosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.