Día 3 de 9

Tercer día — Defender a quien no puede

  1. Oración de todos los días

    San Jorge,
    que te pusiste delante del dragón
    cuando todo el pueblo miraba desde lejos:

    dame valor para lo que me toca enfrentar,
    y cabeza para no confundir
    el dragón de verdad con mis manías.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 11,47-50

    47 Entonces los pontífices y fariseos juntaron consejo y dijeron: ¿Qué hacemos?; este hombre hace muchos milagros. 48 Si le dejamos así, todos creerán en Él: y vendrán los romanos, y arruinarán nuestra ciudad y la nación. 49 En esto uno de ellos, llamado Caifas, que era el pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no entendéis nada en esto, 50 ni reflexionáis que os conviene el que muera un solo hombre por el bien del pueblo, y no perezca toda la nación.
  3. Meditación del día 3

    Salvó a alguien que iba a ser entregado al monstruo para calmarlo. Sacrificar a un débil para tener paz sigue haciéndose.

    El consejo está preocupado: si dejan seguir a Jesús, vendrán los romanos y destruirán la nación. Caifás propone la solución práctica: conviene que muera un solo hombre por el pueblo, y no que perezca toda la nación. Es razonable, pragmático, sensato. Y es exactamente así como se condena a un inocente.

    En la leyenda de san Jorge la ciudad calmaba al dragón entregándole víctimas, y le había tocado a la hija del rey. La lógica es la misma de Caifás: sacrificar a uno para que los demás estén tranquilos. Sigue haciéndose. Una empresa que despide a la empleada que denunció acoso para no tener problemas. Una familia que calla los abusos de un tío para no romper la paz. Una parroquia o una diócesis que cambian de destino a un sacerdote abusador en lugar de denunciarlo, para proteger la imagen de la Iglesia. Ese último caso ha ocurrido demasiadas veces. Cada vez que la paz se paga con el más débil, alguien está repitiendo a Caifás.

  4. Petición

    Que no acepte soluciones
    que se paguen con el más débil.
    Amén.

  5. Oración final

    San Jorge, mártir y soldado,
    que no huiste del peligro:
    ruega por nosotros,
    danos valor en la lucha que nos toca
    y fidelidad hasta el final.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.