Día 4 de 9

Cuarto día — Manresa

  1. Oración de todos los días

    San Ignacio de Loyola,
    que aprendiste a distinguir lo que deja paz
    de lo que deja inquietud:

    enséñame a discernir lo que tengo delante.
    Toma, Señor, y recibe toda mi libertad.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Reyes 19,3-8

    3 Oído esto, se atemorizó Elias, y se fue huyendo por donde le llevaba su imaginación. Al llegar a Bersabee de Judá dejó allí su criado. 4 Y prosiguió su camino una jornada por el desierto; y habiendo llegado allá, y sentadose debajo de un enebro, pidió para su alma 1 REYES la separación del cuerpo, diciendo: Bástame ya, Señor, de vivir; llévate mi alma; pues no soy yo de mejor condición que mis padres. 5 Y tendiéndose en el suelo, quedóse dormido a la sombra del enebro; cuando he aquí que el ángel del Señor le tocó y dijo: Levántate y come, 6 Miró atrás y vio a su cabecera un pan cocido al rescoldo, y un vaso de agua; comió, pues, y bebió, y se volvió a dormir. 7 Mas el ángel del Señor volvió segunda vez a tocarle, y le dijo: Levántate y come porque te queda que andar un largo camino. 8 Levantándose Elias, comió y bebió; y confortado con aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar a Horeb, monte de Dios. Ve pasar al Señor
  3. Meditación del día 4

    Pasó meses en una cueva, entre consuelo y desesperación, incluso con ideas de suicidio. De ahí salió lo mejor que escribió.

    Elías huye, camina un día por el desierto, se sienta bajo un arbusto y pide morirse: basta ya, Señor, quítame la vida. Luego se duerme. Un ángel lo despierta, le da pan y agua, y le dice: levántate y come, que el camino es largo. No le da un sermón; le da de comer y lo deja dormir otra vez.

    Ignacio pasó casi un año en Manresa, cerca de Montserrat. Vivió momentos de gran consuelo y otros de angustia terrible, con escrúpulos que no lo dejaban en paz. En su autobiografía cuenta que llegó a tener la tentación de tirarse por un agujero de la habitación. De esa época, sin embargo, salieron los apuntes de los Ejercicios espirituales.

    Si hoy tienes ideas de quitarte la vida, no estás solo ni es falta de fe: es un dolor que necesita ayuda. Habla con alguien de confianza y busca atención profesional o una línea de prevención del suicidio de tu país. Y si conoces a alguien en su cueva, haz como el ángel: algo concreto, comida, compañía, una cita médica.

  4. Petición

    Acompaña a los que hoy están en su cueva,
    con la cabeza en su contra.
    Amén.

  5. Oración final

    Toma, Señor, y recibe
    toda mi libertad, mi memoria,
    mi entendimiento y toda mi voluntad;
    todo mi haber y mi poseer.
    Tú me lo diste, a ti, Señor, lo torno.
    Dame tu amor y tu gracia,
    que eso me basta.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.