Día 5 de 9

Quinto día — Estudiar de mayor

  1. Oración de todos los días

    San Ignacio de Loyola,
    que aprendiste a distinguir lo que deja paz
    de lo que deja inquietud:

    enséñame a discernir lo que tengo delante.
    Toma, Señor, y recibe toda mi libertad.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 3,1-8

    1 Había un hombre de la secta de los fariseos llamado Nicodemo, varón principal entre los judíos, 2 el cual fue de noche a Jesús, y le dijo: Maestro, nosotros conocemos que eres un maestro enviado de Dios; porque ninguno puede hacer los milagros que Tú haces, a no tener a Dios consigo. 3 Respondióle Jesús: Pues en verdad, en verdad te digo que quien no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo?, ¿puede acaso volver otra vez al seno de su madre para renacer? 5 En verdad, en verdad te digo, respondió Jesús, que quien no renaciere por el bautismo del agua, y la gracia del Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que ha nacido de la carne, carne es: mas lo que ha nacido del espíritu, es espíritu o espiritual. 7 Por lo tanto, no extrañes que te haya dicho: Os es preciso nacer otra vez. 8 El viento sopla donde quiere: y tú oyes su sonido, mas no sabes de dónde sale o adonde va: eso mismo sucede al que nace del espíritu.
  3. Meditación del día 5

    Se sentó a aprender latín con niños a los treinta y tres años porque le hacía falta para servir.

    Nicodemo era un maestro de Israel, un hombre respetado, y va de noche a ver a Jesús. Cuando oye que hay que nacer de nuevo, pregunta desconcertado: ¿cómo puede uno nacer siendo viejo? Le cuesta aceptar que todavía tiene algo que aprender, y por eso va a escondidas.

    Ignacio, con más de treinta años, se sentó en Barcelona a estudiar gramática latina con niños, porque se dio cuenta de que sin estudios no podía ayudar bien a nadie. Luego pasó por Alcalá y Salamanca, donde tuvo problemas con la Inquisición por enseñar sin títulos, y terminó en la universidad de París. Le costó años y humillaciones.

    Da vergüenza aprender de mayor: preguntar en el banco cómo funciona la aplicación, volver a clases nocturnas, aprender el idioma del país al que llegaste, reconocer en una reunión que no sabes. Pero esa vergüenza suele ser orgullo disfrazado. Elige hoy una cosa que necesitas aprender para servir mejor en tu casa o en tu trabajo, y da el primer paso, aunque sea preguntar.

  4. Petición

    Quítame la vergüenza de aprender lo que no sé.
    Amén.

  5. Oración final

    Toma, Señor, y recibe
    toda mi libertad, mi memoria,
    mi entendimiento y toda mi voluntad;
    todo mi haber y mi poseer.
    Tú me lo diste, a ti, Señor, lo torno.
    Dame tu amor y tu gracia,
    que eso me basta.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.