Día 6 de 9

Sexto día — No usarte como amuleto

  1. Oración de todos los días

    San Expedito,
    santo de las causas urgentes:
    esto que te traigo no puede esperar.

    Pide por mí hoy, no mañana.
    Y quítame a mí la costumbre de aplazar
    lo que me toca hacer.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 8,18-22

    18 Habiendo visto, pues, Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19 diciendo: Dadme también a mí esa potestad, para que cualquiera a quien imponga yo las manos, reciba el Espíritu Santo. Mas Pedro le respondió: 20 Perezca tu dinero contigo; pues has juzgado que se alcanzaba por dinero el don de Dios. 21 No puedes tú tener parte, ni cabida en este ministerio: porque tu corazón no es recto a los ojos de Dios. 22 Por lo tanto, haz penitencia de esta perversidad tuya: y ruega de tal suerte a Dios que te sea perdonado ese desvarío de tu corazón.
  3. Meditación del día 6

    La devoción popular a veces se vuelve trato comercial. No hay cadenas de estampas que obliguen a Dios.

    Simón, un mago de Samaria que se había bautizado, ve que los apóstoles imponen las manos y la gente recibe el Espíritu Santo. Les ofrece dinero para tener ese poder. Pedro le contesta sin rodeos: que tu dinero se pierda contigo, porque has pensado que el don de Dios se compra. De ahí viene la palabra simonía.

    Con san Expedito pasa a menudo algo parecido. Circulan oraciones que hay que copiar nueve veces, cadenas que se reenvían a veinte personas con amenazas si se rompen, promesas de publicar un aviso en el periódico a cambio del favor. Se le venden velas «infalibles». Todo eso trata a Dios como una máquina que se activa con la fórmula correcta. Eso no es fe; es magia con estampita.

    Un santo no es un talismán. Es alguien que ya está con Dios y reza contigo, como lo haría un amigo. Puedes pedirle con insistencia, con angustia, incluso con lágrimas. Lo que no puedes es comprar ni obligar. Si te llega una cadena de esas, rómpela tranquilo: no te va a pasar nada.

  4. Petición

    Que no te rece como a un talismán
    sino como a un amigo que intercede.
    Amén.

  5. Oración final

    San Expedito, mártir y soldado de Cristo,
    abogado de las causas urgentes:
    intercede por nosotros ante Dios
    en lo que no puede esperar,
    y alcánzanos la gracia de no dejar para mañana
    el bien que podemos hacer hoy.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.