Día 4 de 9
Cuarto día — Por los plazos que asfixian
Oración de todos los días
San Expedito,
santo de las causas urgentes:
esto que te traigo no puede esperar.Pide por mí hoy, no mañana.
Y quítame a mí la costumbre de aplazar
lo que me toca hacer.
Amén.Lectura del día
23 Por esto el reino de los cielos viene a ser semejante a un rey que quiso tomar cuentas a sus criados. 24 Y habiendo empezado a tomarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25 Y como éste no tuviese con que pagar, mandó su señor que fuesen vendidos él, y su mujer, y sus hijos con toda su hacienda, y se pagase así la deuda. 26 Entonces el criado, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: Ten un poco de paciencia conmigo, que yo te lo pagaré todo. 27 Movido el señor a compasión de aquel criado, le dio por libre, y le perdonó la deuda.
Meditación del día 4
Un plazo de pago, un desahucio, un examen. La angustia tiene fecha.
Un siervo debe una cantidad imposible. El rey ordena venderlo con su mujer y sus hijos para cobrarse. El hombre se arrodilla y pide una sola cosa: ten paciencia conmigo. No pide que le perdonen, pide tiempo. Y el rey, compadecido, le perdona toda la deuda.
Muchas de las personas que rezan a san Expedito están en esa situación: un desalojo con fecha, una cuota del banco que no van a poder pagar, un trámite migratorio que vence, una cirugía que hay que pagar antes del lunes. La angustia de un plazo es física: no deja dormir, cierra el estómago, hace que todo lo demás desaparezca.
Pedir prórroga no es indigno. Habla con el banco antes de dejar de pagar, busca asesoría gratuita, pide ayuda a quien pueda dártela sin interés. Y si a ti alguien te debe, recuerda el final de la parábola, que no está en la lectura de hoy pero que conoces: ese mismo siervo, recién perdonado, ahogó a un compañero por una deuda pequeña. No seas tú el que asfixia a otro con un plazo.
Petición
Ayúdame con este plazo:
dame prórroga, medios o salida.
Amén.Oración final
San Expedito, mártir y soldado de Cristo,
abogado de las causas urgentes:
intercede por nosotros ante Dios
en lo que no puede esperar,
y alcánzanos la gracia de no dejar para mañana
el bien que podemos hacer hoy.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.