Día 3 de 9
Tercer día — Prisa no es atropello
Oración de todos los días
San Expedito,
santo de las causas urgentes:
esto que te traigo no puede esperar.Pide por mí hoy, no mañana.
Y quítame a mí la costumbre de aplazar
lo que me toca hacer.
Amén.Lectura del día
28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre no echa primero despacio sus cuentas, para ver si tiene el caudal necesario con que acabarla, 29 no le suceda que, después de haber echado los cimientos, y no pudiendo concluirla, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, 30 diciendo: Ved ahí un hombre que comenzó a edificar, y no pudo rematar? 31 O ¿cuál es el rey que, habiendo de hacer guerra contra otro rey, no considera primero despacio si podrá con diez mil hombres hacer frente al que con veinte mil viene contra él? 32 Si no puede, despachando una embajada, cuando está el otro todavía lejos, le ruega con la paz.
Meditación del día 3
Resolver rápido no es hacer las cosas mal. La prisa buena tiene cabeza.
Jesús pone dos ejemplos de sentido común. El que quiere construir una torre se sienta primero a sacar cuentas. El rey que va a la guerra calcula si con diez mil puede hacer frente a veinte mil. Si no, manda emisarios a negociar mientras el otro está lejos. Seguirlo no es lanzarse a lo loco.
Parece que contradice todo lo anterior de esta novena, pero no. Hay una prisa que viene del miedo y la ansiedad: firmar el primer préstamo que te ofrecen, tomar una decisión grande en caliente, contestar un mensaje con rabia, vender la casa sin mirar los papeles. Esa prisa no resuelve; casi siempre complica. Y suele arrastrar a otros, que pagan las consecuencias.
La prisa buena se sienta un rato antes de actuar, pide consejo, lee la letra pequeña. Luego actúa sin dar más vueltas. Si estás ante una urgencia, hoy dedica media hora a sacar cuentas de verdad. San Expedito tiene fama de rápido, no de imprudente; y la oración también sirve para calmarse lo justo antes de decidir.
Petición
Que actúe pronto y sin atropellar a nadie.
Amén.Oración final
San Expedito, mártir y soldado de Cristo,
abogado de las causas urgentes:
intercede por nosotros ante Dios
en lo que no puede esperar,
y alcánzanos la gracia de no dejar para mañana
el bien que podemos hacer hoy.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.