Día 4 de 9
Cuarto día — Por los taxistas y repartidores
Oración de todos los días
San Cristóbal,
que pasaste al Niño al otro lado del río:
llévanos con bien por el camino de hoy.Dame prudencia al volante
y paciencia con los demás.
Amén.Lectura del día
2 Alcé mis ojos hacia los montes de Jerusdén, de donde me ha de venir el socorro. 3 Mi socorro viene del Señor que crió el cielo y la tierra. 4 No permitirá que resbalen tus pies, ¡oh alma mía!, ni se adormecerá aquel que te está guardando. 5 No por cierto, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel. 6 El Señor es el que te custodia: el Señor está a tu lado para defenderte. 7 Ni de día el sol te quemará, ni de noche te dañará la luna. 8 El Señor te preservará de todo mal. Guardará el Señor tu alma. 9 El Señor te guardará en todos los pasos de tu vida, desde ahora y para siempre.
Meditación del día 4
Horas al volante, prisa impuesta, riesgo de asalto en muchas ciudades.
Alzo mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? Es un salmo de peregrinos, de gente que camina expuesta al sol del día y a los peligros de la noche. Repite una palabra una y otra vez: guardar. El Señor te guarda, no duerme, guarda tu entrada y tu salida.
Esa entrada y esa salida son literales para quien trabaja en la calle. El taxista que recoge a un desconocido de madrugada sin saber si es un cliente o un asalto. El repartidor en moto que cruza la ciudad bajo la lluvia porque la aplicación le cuenta los minutos. El conductor de plataforma que trabaja doce horas para cubrir el alquiler del carro. Son oficios con prisa impuesta y sin seguro que valga.
Rezar por ellos tiene consecuencias. Cuando pides comida a domicilio, no presiones por un retraso de cinco minutos. Deja la propina si puedes. No le hables mal al conductor porque el tráfico no avanza. Pequeñas cosas que bajan la tensión de un día largo. Y si eres tú quien está al volante, que el salmo te acompañe al salir de casa: no sales solo.
Petición
Protege a los que trabajan en la calle todo el día.
Amén.Oración final
San Cristóbal, patrono de los caminantes:
guarda a los que hoy van por la carretera,
danos prudencia y paciencia,
y al final del viaje de nuestra vida
llévanos a Cristo.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.