Día 5 de 9

Quinto día — La prudencia

  1. Oración de todos los días

    San Cristóbal,
    que pasaste al Niño al otro lado del río:
    llévanos con bien por el camino de hoy.

    Dame prudencia al volante
    y paciencia con los demás.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Proverbios 23,29-35

    29 ¿Para quién son los ayes? ¿Para qué padre son las desdichas? ¿Contra quién serán las riñas? ¿Para quién los precipicios? ¿Para quién las heridas sin motivo alguno? ¿Quién trae los ojos encendidos? 30 ¿No son éstos los dados al vino, y los que hallan sus delicias en apurar copas? 31 No mires al vino cuando bermejea; cuando resalta su color en el vidrio; él entra suavemente; 32 mas a la postre muerde como culebra, y esparce veneno como el basilisco. 33 Se irán después tus ojos tras de la mujer de otro, y prorrumpirá tu corazón en palabras perversas, 34 Y vendrás a ser como el que está dormido en medio del borrascoso mar, y como el piloto soñoliento que ha perdido el timón; 35 y al cabo dirás: Me han azotado; pero no me han dolido los azotes; arrastráronme, mas yo nada he sentido; ¿cuándo quedaré despejado para volver a beber? Consejos
  3. Meditación del día 5

    Casi todos los accidentes tienen una causa humana: prisa, alcohol, teléfono, sueño.

    El libro de los Proverbios pinta al borracho con una precisión que da miedo: ojos turbios, heridas sin saber de dónde, sensación de estar en alta mar, la cabeza dando vueltas. Y al final, la frase más triste: cuando despierte, volveré a buscarlo. No es un sermón, es un retrato.

    La mayor parte de los accidentes de tráfico tienen una causa humana. El alcohol es una de las principales, junto con el exceso de velocidad, el sueño y la distracción del teléfono. Ninguna de estas cuatro cosas se arregla con una estampa pegada en el parabrisas. Se arreglan con decisiones antes de subir al carro.

    Por eso esta petición es la más práctica de la novena. Si vas a beber, no manejes, y no dejes manejar al amigo que bebió aunque se enoje. Si tienes sueño, para, aunque llegues tarde. Guarda el teléfono donde no lo alcances. Sal con tiempo para no correr. Parece de manual, y lo es. Pero cada año mucha gente muere porque pensó que esa vez no pasaba nada. La prudencia también es una virtud cristiana, aunque no luzca.

  4. Petición

    Quítame la prisa y la confianza necia:
    que no corra, ni beba, ni mire el teléfono.
    Amén.

  5. Oración final

    San Cristóbal, patrono de los caminantes:
    guarda a los que hoy van por la carretera,
    danos prudencia y paciencia,
    y al final del viaje de nuestra vida
    llévanos a Cristo.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.