Día 4 de 9

Cuarto día — Estar en la agonía

  1. Oración de todos los días

    San Camilo de Lelis,
    que conociste el hospital desde la cama y desde el trabajo:

    acompaña a los enfermos graves de esta familia,
    y a los que los atienden hoy de noche.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 26,36-41

    36 Entretanto, llegó Jesús con ellos a una granja llamada Getsemaní, y les dijo: Sentaos aquí, mientras Yo voy más allá y hago oración. 37 Y llevándose consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, empezó a entristecerse y angustiarse. 38 Y les dijo entonces: Mi alma siente angustias mortales; aguardad aquí y velad conmigo. 39 Y adelantándose algunos pasos, se postró en tierra caído sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase lejos de Mí este cáliz; pero, no obstante, no se haga lo que Yo quiero, sino lo que Tú. 40 Volvió después a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Es posible que no hayáis podido velar una hora conmigo? 41 Velad y orad para no caer en la tentación. Que si bien el espíritu está pronto, mas la carne es flaca.
  3. Meditación del día 4

    Insistió en que nadie muriera solo, y organizó turnos para acompañar.

    En Getsemaní, Jesús siente una angustia de muerte y les pide a tres amigos una sola cosa: quedaos aquí y velad conmigo. Se adelanta un poco, reza, y cuando vuelve los encuentra dormidos. ¿No habéis podido velar una hora conmigo? Hasta Jesús quiso no estar solo en la hora más difícil.

    Camilo insistía en que nadie muriera solo. En su orden organizó turnos para acompañar a los agonizantes día y noche, con indicaciones muy concretas sobre cómo hablarles, cómo rezar con ellos, cómo cuidar su cuerpo hasta el final. Sus religiosos fueron conocidos durante siglos por estar presentes en las pestes y en las agonías de los hospitales.

    Durante la pandemia, muchísima gente murió sola en una unidad de cuidados intensivos, con la familia al otro lado de una pantalla. Ese dolor sigue presente en muchas casas. Hoy, si tienes a alguien muy enfermo, no dejes para después la visita, la llamada o la palabra pendiente. Y si te toca acompañar una agonía, no tengas miedo de no saber qué decir: a veces basta con estar, tomar la mano, rezar en voz baja. Velar una hora es mucho.

  4. Petición

    Que nadie de los nuestros muera sin alguien al lado.
    Amén.

  5. Oración final

    San Camilo de Lelis,
    padre de los enfermos:
    ruega por los que están graves,
    por los que agonizan solos
    y por cuantos los cuidan de día y de noche.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.