Día 5 de 9

Quinto día — Por los capellanes de hospital

  1. Oración de todos los días

    San Camilo de Lelis,
    que conociste el hospital desde la cama y desde el trabajo:

    acompaña a los enfermos graves de esta familia,
    y a los que los atienden hoy de noche.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Corintios 1,3-7

    3 Bendito sea Dios, padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de las misericordias, y Dios de toda consolación, 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que se hallan en cualquier trabajo, con la misma consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 5 Porque a medida que se aumentan en nosotros las aflicciones por amor de Cristo, se aumenta también nuestra consolación por Cristo. 6 Pues si somos atribulados, lo somos para vuestra edificación y salud; si somos consolados, lo somos para vuestra consolación; si somos confortados, lo somos para confortación y salvación vuestra, cuya obra se perfecciona con la paciencia con que sufrís las mismas penas que igualmente sufrimos nosotros; 7 de suerte que nuestra esperanza es firme por lo tocante a vosotros, 2 CORINTIOS sabiendo que así como sois compañeros en las penas, así lo seréis también en la consolación.
  3. Meditación del día 5

    Gente que entra en habitaciones donde se acaba de dar una noticia terrible.

    Pablo llama a Dios «Padre de las misericordias y Dios de toda consolación», y explica para qué sirve el consuelo que uno recibe: para poder consolar a otros en cualquier tribulación. El consuelo no es para guardarlo; circula.

    Los religiosos de san Camilo, los camilos, siguen siendo hoy capellanes de hospital en muchos países. Entran en habitaciones donde se acaba de dar un diagnóstico terrible, acompañan a familias en la sala de espera de cuidados intensivos, bautizan a bebés que no van a sobrevivir, escuchan a médicos agotados. Con ellos trabajan voluntarios, laicos y religiosas de otras congregaciones, que cumplen el mismo servicio.

    No es un trabajo fácil. Hay que saber callar, no soltar frases hechas como «Dios sabe por qué hace las cosas», aguantar la rabia del que sufre sin tomarla como algo personal. Y quien consuela también necesita ser consolado. Hoy reza por los capellanes y voluntarios de hospital que conozcas, o por los del hospital más cercano a tu casa. Si alguna vez te sientes llamado a acompañar enfermos, pregunta en tu parroquia: casi siempre faltan manos para la pastoral de la salud.

  4. Petición

    Bendice a los capellanes y voluntarios de hospital.
    Amén.

  5. Oración final

    San Camilo de Lelis,
    padre de los enfermos:
    ruega por los que están graves,
    por los que agonizan solos
    y por cuantos los cuidan de día y de noche.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.