Día 9 de 9
Noveno día — Víspera del 3 de febrero
Oración de todos los días
San Blas,
médico y obispo:
libra nuestra garganta de todo mal.Y cuida lo que sale por ella:
que mis palabras curen y no hieran.
Amén.Lectura del día
1 Salmo de David. 2 Señor, a ti he clamado, óyeme benigno; atiende a mi voz cuando hacia ti la dirija. 3 Ascienda mi oración ante tu acatamiento, como el olor del incienso; sea la elevación de mis manos tan acepta como el sacrificio de la tarde. 4 Pon, Señor, una guardia a mi boca, y un candado que cierre enteramente mis labios.
Meditación del día 9
Mañana es su fiesta y habrá cola para la bendición. Vale la pena ir y llevar a los niños.
«Pon, Señor, una guardia a mi boca», dice el salmo. Es una oración de la tarde, de alguien que ofrece sus manos levantadas como el incienso del templo y pide no dejarse arrastrar por las palabras malas. Al final de esta novena se resume bien todo lo que se ha rezado: la garganta física y lo que sale de ella.
Mañana es la fiesta de san Blas, y en muchas parroquias habrá cola para la bendición de gargantas. Vale la pena ir, y llevar a los niños, y explicarles por qué se hace. En algunos lugares se comparten también los roscos o panecillos de san Blas, una costumbre sencilla que convierte la devoción en mesa compartida.
Lo que queda de estos nueve días va más allá del rito: cuidar la salud de la garganta y los pulmones, rezar por los que trabajan con la voz, aprender a callar a tiempo y a hablar cuando toca, valorar a los médicos que atienden donde nadie quiere ir. Que la bendición de mañana no se quede en el cuello.
Petición
San Blas, gracias por estos nueve días.
Libra nuestra garganta y cuida nuestras palabras.
Amén.Oración final
Por intercesión de san Blas,
obispo y mártir,
te libre Dios de los males de garganta
y de todo otro mal.
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
Con este día se cierra la novena.