Día 5 de 9

Quinto día — Palabras que hieren

  1. Oración de todos los días

    San Blas,
    médico y obispo:
    libra nuestra garganta de todo mal.

    Y cuida lo que sale por ella:
    que mis palabras curen y no hieran.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Santiago 3,5-10

    5 Así también la lengua es un miembro pequeño, sí, pero viene a ser origen fastuoso de cosas de gran bulto. ¡Mirad un poco de fuego cuan grande bosque incendia! 6 La lengua también es un fuego, un mundo entero de maldad. La lengua es uno de nuestros miembros, que contamina todo el cuerpo, y siendo inflamada del fuego infernal, inflama la rueda o toda la carrera de nuestra vida. 7 Toda especie de bestias, de aves, y de serpientes, y de otros animales se amansan, y han sido domados por la naturaleza del hombre; 8 mas la lengua ningún hombre puede domarla; es un mal que no puede atajarse, y está llena de mortal veneno. 9 Con ella bendecimos a Dios Padre; y con la misma maldecimos a los hombres, los cuales son formados a semejanza de Dios. 10 De una misma boca sale la bendición y la maldición. No han de ir así las cosas, hermanos míos.
  3. Meditación del día 5

    Por la misma garganta salen el consuelo y el insulto.

    Santiago compara la lengua con una chispa que incendia un bosque entero. Y señala una contradicción que todos conocemos: con la misma boca bendecimos a Dios y maldecimos a las personas que están hechas a su imagen. No debería ser así, dice, pero es.

    Por la garganta que san Blas cuida salen las palabras que construyen y las que destruyen. El insulto que se le dice a un hijo en un momento de rabia y que él recuerda durante años. El chisme en el grupo de WhatsApp que arruina una reputación. El comentario racista o machista que se dice «en broma». La humillación al empleado delante de todos.

    Una novena por la garganta que no mire lo que sale de ella se queda a medias. Hoy vale la pena hacer un examen honesto: a quién he herido con palabras últimamente. Y si se puede, pedir perdón. No basta con no volver a hacerlo; hay palabras que se deshacen solo diciendo otras.

  4. Petición

    Pon freno a mi lengua en la discusión
    y dame palabras justas.
    Amén.

  5. Oración final

    Por intercesión de san Blas,
    obispo y mártir,
    te libre Dios de los males de garganta
    y de todo otro mal.
    En el nombre del Padre, y del Hijo,
    y del Espíritu Santo.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.