Día 4 de 9

Cuarto día — Por los que hablan para vivir

  1. Oración de todos los días

    San Blas,
    médico y obispo:
    libra nuestra garganta de todo mal.

    Y cuida lo que sale por ella:
    que mis palabras curen y no hieran.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Isaías 50,4-7

    4 El Señor me dio una lengua sabia, a fin de que sepa yo sostener con mis palabras al que está desmayado: Él me llama por la mañana, llama de madrugada a mis oídos, para que le escuche como a maestro. 5 El Señor Dios me abrió los oídos, y yo no me resistí: no me volví atrás. 6 Entregué mis espaldas a los que me azotaban, y mis mejillas a los que mesaban mi barba: no retiré mi rostro de los que me escarnecían y escupían. 7 El Señor Dios es rni protector: por eso no he quedado yo confundido; por eso presenté mi cara a los golpes, inmoble como una piedra durísima, y sé que no quedaré avergonzado.
  3. Meditación del día 4

    Maestros, cantantes, locutores, vendedores, catequistas.

    El siervo de Isaías dice que Dios le dio una lengua de discípulo para saber sostener con la palabra al cansado. Y antes de hablar, Dios le abre el oído cada mañana. El que trabaja con la palabra tiene que empezar escuchando.

    Hay mucha gente que se gana la vida con la voz: la profesora que habla seis horas seguidas en un salón con cuarenta niños, el vendedor ambulante que pregona en el bus, la operadora de un centro de llamadas que atiende reclamos furiosos, el locutor de la emisora del pueblo, la catequista de los sábados. Para ellos, una disfonía no es una molestia: es perder el ingreso del mes.

    Hoy se reza por su voz, que se gasta, y por su trabajo, que pocas veces se valora. Pero también por lo que dicen. El siervo de Isaías usa su lengua para sostener al que está desfallecido, no para humillarlo. Que los que hablan en público, desde el púlpito hasta la radio, usen la voz para levantar y no para hundir.

  4. Petición

    Cuida la voz de los que trabajan con ella.
    Amén.

  5. Oración final

    Por intercesión de san Blas,
    obispo y mártir,
    te libre Dios de los males de garganta
    y de todo otro mal.
    En el nombre del Padre, y del Hijo,
    y del Espíritu Santo.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.