Día 6 de 9
Sexto día — El silencio
Oración de todos los días
San Benito, padre de los monjes:
dame la regla que me falta.Horas, trabajo, descanso y oración
en su sitio.
Y líbrame del mal que me desordena por dentro.
Amén.Lectura del día
11 Díjole el Señor: Sal fuera, y ponte sobre el monte en presencia del Señor; y he aquí que pasará el Señor, y delante de Él correrá un viento fuerte e impetuoso, capaz de trastornar los montes y quebrantar las peñas; no está el Señor en el viento. Después del viento vendrá un temblor de tierra; tampoco está el Señor en el terremoto. 12 Tras el terremoto, un fuego; no está el Señor en el fuego. Y tras el fuego, el soplo de un aura apacible y suave. 13 Habiendo oído esto Elias, cubrió su rostro con el manto, y, saliendo fuera, paróse a la puerta de la cueva, y de repente oye una voz que le dice: ¿Qué haces aquí, Elias?
Meditación del día 6
Pidió silencio para poder oír. Hoy es la penitencia más difícil: apagar el ruido.
Elías huye agotado y se mete en una cueva. Pasa un viento que rompe las rocas, un terremoto, un fuego, y Dios no está en ninguno. Luego llega un susurro suave, casi nada. Ahí sí. Elías se cubre la cara y sale a escuchar.
Benito empezó su vida religiosa en una cueva cerca de Subiaco, donde vivió unos años solo. Más tarde, en la Regla, dedicó un capítulo entero al silencio y pidió que los monjes hablaran poco, incluso de cosas buenas, para poder escuchar. La primera palabra de la Regla es justamente esa: escucha.
Hoy el ruido no son solo los vecinos o el tráfico; es el móvil que vibra cada minuto, las noticias en bucle, los audios de grupo, la televisión encendida aunque nadie la mire. Vivimos sin el susurro. Prueba algo concreto: deja el teléfono en otra habitación durante media hora, sin música ni nada, y quédate sentado. Las primeras veces da inquietud, incluso angustia. Es normal. Después el silencio empieza a hablar, y lo que dice no siempre es cómodo, pero suele ser verdad.
Petición
Dame un rato de silencio al día
y valor para apagar la pantalla.
Amén.Oración final
Cruz santa sea mi luz,
no sea el dragón mi guía.
Apártate, Satanás;
nunca me aconsejes cosas vanas.
Es malo lo que ofreces,
bebe tú mismo tu veneno.San Benito, ruega por nosotros.
Amén.
Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.