Día 5 de 9

Quinto día — El vaso de veneno

  1. Oración de todos los días

    San Benito, padre de los monjes:
    dame la regla que me falta.

    Horas, trabajo, descanso y oración
    en su sitio.
    Y líbrame del mal que me desordena por dentro.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Santiago 3,14-18

    14 Mas si tenéis un celo amargo, y el espíritu de discordia en vuestros corazones, no hay para qué gloriaros, y levantar mentiras contra la verdad, 15 que esa sabiduría no es la que desciende de arriba; sino más bien una sabiduría terrena, animal y diabólica. 16 Porque donde hay tal celo o envidia y espíritu de discordia, allí reina el desorden, y todo género de vicios. 17 Al contrario, la sabiduría que desciende de arriba, además de ser honesta y llena de pudor, es pacífica, modesta, dócil, concorde con todo lo bueno, llena de misericordia, y de excelentes frutos de buenas obras, que no se mete a juzgar, y está ajena de hipocresía. 18 Y es que los pacíficos son los que siembran en paz los frutos de la verdadera justicia o santidad. Paz y concordia
  3. Meditación del día 5

    La tradición cuenta que unos monjes le dieron veneno y la copa se rompió al bendecirla. También dentro de la Iglesia hay traiciones.

    Santiago es claro: donde hay envidia y rivalidad, hay desorden y toda clase de maldad. La sabiduría que viene de Dios, en cambio, es pacífica, comprensiva, sin hipocresía. No habla de los paganos, sino de las tensiones dentro de la propia comunidad cristiana.

    San Gregorio Magno, que escribió la vida de Benito unas décadas después de su muerte, cuenta que unos monjes de Vicovaro lo eligieron abad y luego no soportaron su exigencia. Intentaron envenenarlo con una copa de vino; según el relato, cuando él la bendijo, la copa se rompió. El episodio tiene el estilo de las vidas de santos de la época, pero el fondo es muy real: la envidia y la traición también se dan entre gente muy religiosa.

    Lo vemos en parroquias donde los grupos se pelean por el protagonismo, en familias que se rompen por una herencia, en oficinas donde se pisa al compañero para ascender. La petición de hoy es valiente porque empieza por uno mismo: líbrame de mi propia envidia. Mira con sinceridad a quién le tienes celos y por qué. Reconocerlo ya desactiva parte del veneno.

  4. Petición

    Líbrame de la envidia, la mía y la que me rodea.
    Amén.

  5. Oración final

    Cruz santa sea mi luz,
    no sea el dragón mi guía.
    Apártate, Satanás;
    nunca me aconsejes cosas vanas.
    Es malo lo que ofreces,
    bebe tú mismo tu veneno.

    San Benito, ruega por nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.