Día 4 de 9

Cuarto día — La medalla y la cruz

  1. Oración de todos los días

    San Benito, padre de los monjes:
    dame la regla que me falta.

    Horas, trabajo, descanso y oración
    en su sitio.
    Y líbrame del mal que me desordena por dentro.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Efesios 6,10-17

    10 Por lo demás, hermanos, confortaos en el Señor, y en su virtud todopoderosa. 11 Revestios de toda la armadura de Dios, para poder contrarrestar a las asechanzas del diablo, 12 porque no es nuestra pelea solamente contra hombres de carne y sangre, sino contra los príncipes, y potestades, contra los adalides de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus malignos esparcidos en los aires. 13 Por lo tanto, tomad las armas todas de Dios, para poder resistir en el día aciago, y sosteneros apercibidos en todo. 14 Estad, pues, a pie firme, ceñidos vuestros lomos con el cíngulo de la verdad, y armados de la coraza de la justicia, 15 y calzados los pies, prontos a seguir y predicar el Evangelio de la paz, 16 embrazando en todos los encuentros el broquel de la fe, con que podáis apagar todos los dardos encendidos del maligno espíritu; 17 tomad también el yelmo de la salud; y empuñad la espada del espíritu, que es la palabra de Dios.
  3. Meditación del día 4

    En su medalla van grabadas letras de un antiguo rechazo del mal. No es amuleto: es una oración escrita.

    Pablo usa la imagen del soldado: cinturón de la verdad, coraza de la justicia, escudo de la fe, espada de la Palabra. No describe un amuleto, sino actitudes que hay que ponerse cada día. La lucha contra el mal, dice, no es solo contra personas de carne y hueso.

    La medalla de san Benito lleva en el reverso una cruz con iniciales latinas. Las del brazo vertical y horizontal dicen: que la santa cruz sea mi luz, que el dragón no sea mi guía. Alrededor, otra frase: apártate, Satanás, no me aconsejes cosas vanas; es malo lo que ofreces, bebe tú mismo tu veneno. Son oraciones antiguas, abreviadas para caber en el metal.

    Por eso la medalla no funciona sola, como no funciona una armadura colgada en la pared. Ponerla en el carro no sustituye a manejar sobrio, y enterrarla en los cimientos no ahorra los permisos ni el buen cemento. Tratarla como talismán contra la mala suerte es superstición, y la Iglesia lo ha dicho siempre. Si la llevas, que te recuerde lo que dice: elegir la luz cada día, y decirle no a lo que sabes que te hace daño.

  4. Petición

    Que la cruz santa sea mi luz
    y no me gobierne el maligno.
    Amén.

  5. Oración final

    Cruz santa sea mi luz,
    no sea el dragón mi guía.
    Apártate, Satanás;
    nunca me aconsejes cosas vanas.
    Es malo lo que ofreces,
    bebe tú mismo tu veneno.

    San Benito, ruega por nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.