Día 3 de 9

Tercer día — Recibir al que llega

  1. Oración de todos los días

    San Benito, padre de los monjes:
    dame la regla que me falta.

    Horas, trabajo, descanso y oración
    en su sitio.
    Y líbrame del mal que me desordena por dentro.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 25,34-40

    34 Entonces el rey dirá a los que estarán a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino que os está preparado desde el principio del mundo. 35 Porque Yo tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: era peregrino, y me hospedasteis: 36 estaba desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: encarcelado, y vinisteis a verme y consolarme. 37 A lo cual los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos nosotros hambriento y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos peregrino, y te hospedamos; desnudo, y te vestimos? 39 O ¿cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y fuimos a visitarte? 40 Y el rey, en respuesta, les dirá: En verdad os digo, siempre que lo hicisteis con alguno de estos mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis.
  3. Meditación del día 3

    Su regla manda recibir al huésped como a Cristo mismo. En eso los monasterios han sido serios mil quinientos años.

    Fui forastero y me hospedasteis. En este pasaje del juicio final, lo que decide no es la piedad ni la doctrina, sino cómo se trató al que tenía hambre, al enfermo, al preso, al que llegaba de fuera. Y Jesús se identifica con cada uno de ellos.

    San Benito tomó este versículo al pie de la letra. El capítulo 53 de su Regla manda que todos los huéspedes que llegan al monasterio sean recibidos como Cristo, porque él mismo dirá: fui forastero y me hospedasteis. Pide un cuidado especial con los pobres y los peregrinos, porque en ellos se recibe a Cristo de un modo más claro; a los ricos, añade con ironía, ya se les recibe bien por el temor que inspiran.

    Hoy el forastero es el venezolano que vende café en el semáforo, la familia desplazada que llegó al barrio, el compañero que no conoce a nadie en la ciudad. También el pariente pesado que se presenta sin avisar. Recibir bien no es solo abrir la puerta: es dar de comer, escuchar, no hacer sentir al otro que molesta. Cada casa puede ser un poco monasterio en esto.

  4. Petición

    Que en mi casa se reciba bien,
    también al inoportuno.
    Amén.

  5. Oración final

    Cruz santa sea mi luz,
    no sea el dragón mi guía.
    Apártate, Satanás;
    nunca me aconsejes cosas vanas.
    Es malo lo que ofreces,
    bebe tú mismo tu veneno.

    San Benito, ruega por nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.