Día 1 de 9

Primer día — Reza y trabaja

  1. Oración de todos los días

    San Benito, padre de los monjes:
    dame la regla que me falta.

    Horas, trabajo, descanso y oración
    en su sitio.
    Y líbrame del mal que me desordena por dentro.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 10,38-42

    38 Prosiguiendo Jesús su viaje a Jerusalén, entró en cierta aldea, donde una mujer, por nombre Marta, le hospedó en su casa. 39 Tenía ésta una hermana llamada María, la cual, sentada también a los pies del Señor, estaba escuchando su palabra. 40 Mientras tanto, Marta andaba muy afanada en disponer todo lo que era menester: por lo cual se presentó a Jesús y dijo: Señor, ¿no reparas que mi hermana me ha dejado sola en las faenas de la casa? Dile, pues, que me ayude. 41 Pero el Señor le dio esta respuesta: Marta, Marta, tú te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas; SAN LUCAS 42 y a la verdad que una sola es necesaria. María ha escogido la mejor suerte, de que jamás será privada. De la oración
  3. Meditación del día 1

    Su fórmula fue eso: rezar y trabajar, sin separar las dos cosas ni sacrificar una a la otra.

    Marta se mata trabajando en la cocina mientras su hermana María escucha a Jesús sentada. Marta protesta, y con razón aparente: alguien tiene que hacer las cosas. Jesús no desprecia su trabajo; le dice que anda inquieta y nerviosa por muchas cosas y que una sola es necesaria.

    La famosa fórmula «reza y trabaja» no aparece así, literalmente, en la Regla de san Benito; es un resumen posterior. Pero recoge bien lo que él organizó: horas fijas para la oración en común, horas para el trabajo manual, horas para la lectura. La Regla dice que la ociosidad es enemiga del alma, y también que nada se anteponga a la obra de Dios, que es la oración.

    La mayoría vivimos como Marta sin descanso: turnos dobles, pendientes que se acumulan, el teléfono del trabajo sonando el domingo. Y cuando sobra un rato, lo llenamos de pantalla. Benito no pedía abandonar el trabajo, sino ponerle límites para que no se lo trague todo. Busca hoy un momento fijo, aunque sean diez minutos, que nadie te pueda quitar. Esa es la mejor parte, y no se la quita nadie.

  4. Petición

    Que mi trabajo no me coma la oración
    ni mi oración me sirva de excusa para no trabajar.
    Amén.

  5. Oración final

    Cruz santa sea mi luz,
    no sea el dragón mi guía.
    Apártate, Satanás;
    nunca me aconsejes cosas vanas.
    Es malo lo que ofreces,
    bebe tú mismo tu veneno.

    San Benito, ruega por nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.