Día 3 de 9

Tercer día — Contra la usura

  1. Oración de todos los días

    San Antonio de Padua,
    que devolviste a tantos lo que habían perdido
    y defendiste a los pobres de quien los explotaba:
    ayúdame en lo que te pido.

    Que encuentre lo que busco,
    y que no me olvide de los que no tienen nada.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Nehemías 5,6-11

    6 Al oír yo estos clamores y tales expresiones me irrité sobremanera; 7 y después de una madura reflexión, reprendí ásperamente a los magnates y a los magistrados, diciéndoles: ¿Conque vosotros cobráis usuras de vuestros hermanos? Y convoqué contra ellos una gran asamblea, 8 y les dije: Nosotros, como sabéis, hemos rescatado según nuestra posibilidad a nuestros hermanos los judíos vendidos a las naciones; ¿y vosotros habéis de vender de nuevo vuestros hermanos, para que nosotros los rescatemos otra vez? Callaron a esto, ni supieron qué responder. 9 Y les dije: No es bien hecho lo que hacéis. ¿Cómo no vivís en el santo temor de nuestro Dios, para que no vengamos a ser el escarnio de las gentes enemigas nuestras? 10 Yo, y mis hermanos, y mis criados hemos prestado a muchísimos dinero y trigo; convengámonos todos en no volvérselo a pedir, condonémosles la deuda: 11 restituidles en el día de hoy sus campos, y sus viñas, y sus olivares, y sus casas; y también el uno por ciento mensual del dinero del trigo, del vino y del aceite que soléis exigirles, condonádselo o pagadle vosotros por ellos.
  3. Meditación del día 3

    Predicó contra los prestamistas que arruinaban a la gente. Hoy se llama de otra manera y sigue igual.

    Nehemías se enfurece cuando descubre que los ricos de su pueblo prestan con intereses a sus propios hermanos y se quedan con sus campos, sus viñas y hasta sus hijos como garantía. No da un sermón suave: los reúne y les exige devolver lo que tomaron ese mismo día.

    San Antonio predicó contra los usureros de su tiempo con la misma dureza. Hoy la usura tiene otros nombres: el «gota a gota» que cobra intereses imposibles y amenaza a la familia, las tarjetas que se pagan con otra tarjeta, las aplicaciones que prestan en minutos y luego llaman a todos tus contactos. Mucha gente cae ahí no por irresponsable, sino porque un mes no le alcanzó y no había otra puerta.

    Si estás atrapado en una deuda así, no lo cargues solo: busca asesoría, en algunas parroquias y alcaldías la hay gratuita, y si te amenazan, denúncialo. Y si eres tú quien presta, revisa con honestidad cuánto cobras y cómo. Aprovecharse de la necesidad del otro no deja de ser pecado porque el otro haya firmado.

  4. Petición

    Libra a los míos de las deudas que no se pueden pagar
    y a mí de aprovecharme de la necesidad de nadie.
    Amén.

  5. Oración final

    Si buscas milagros, mira:
    la muerte y el error desterrados,
    la miseria y el demonio huidos,
    leprosos y enfermos sanados.

    Ruega a Cristo por nosotros,
    san Antonio glorioso,
    para que seamos dignos
    de alcanzar sus promesas.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.